El resbalón del museo del Asilo Pola tomó el relevo al patinazo del Albergue Covadonga siguiendo de forma fiel el modelo deslizante de la empinada rampa del parque infantil navideño del solarón. A nadie puede extrañar que, ante tal exhibición de pericia política, suenen aires de un nuevo partido de centro derecha en Asturias que trate de suturar las heridas de los reiterados y permanentes batacazos

Resulta que el oso era un conejo. Resulta que el águila era un gorrión. Resulta que un edificio inservible para fines culturales, caso del antiguo Asilo Pola, ahora ya no lo es tanto. Resulta que la obra de Nicanor Piñole que iba a ser desahuciada por decreto, ahora ya no lo será. Resulta que ya no habrá exposición temporal del pintor en el Palacio de Revillagigedo. Resulta, al fin, que el gobierno municipal de Foro, con su concejalía de Cultura a la cabeza, ha pegado un frenazo a sus planes para el edificio de la plaza de Europa que firmaría el mismísimo Fernando Alonso a los mandos de su monoplaza. Habrá reforma del actual museo y habrá retorno de la actual pinacoteca cuando se concluyan los trabajos. Se aplicará, en suma, los designios de la lógica y de la comisión encargada de velar por el legado, aunque para ello hayan tenido que pasar más de seis meses de terapia de sentido común y un potente tratamiento contra los preocupantes síntomas de prepotencia de quienes se arrogan el derecho democrático de estar en posesión de la única y exclusiva verdad.
En resumen: el actual Museo Piñole debe de ser remodelado y adaptado a los tiempos. Correcto. Para ello, la actual colección expuesta tiene que peregrinar a otras instalaciones municipales secretas adaptadas a esos efectos (que se sepa, no hay otras que las de la cámara blanca en las naves de Piti en Mareo) y, una vez concluidas las obras, volverán a esas mismas paredes, al menos hasta, vaya usted a saber cuándo, un hipotético nuevo destino en Cimadevilla. Hasta aquí, lo normal. Pues bien, este curso natural de los hechos fue convertido en un interminable culebrón al decidir el gobierno municipal romper la baraja, mandar las obras de Piñole a un destino incierto y convertir el actual museo en una casa de encuentro de mujeres, incluso en contra de la opinión de las mismas. Era una decisión política avalada, cómo no, por los expertos municipales que nadie, o casi nadie, salvo ellos mismos, llegó a entender. En este ranking de escépticos estaba también, me consta, algún pasado y destacado miembro de Foro en Gijón que, ya el pasado verano, suspiraba porque sus colegas de partido ‘sacaran la patita’ de un lío monumental en el que, sin venir a cuento alguno, se habían metido ellos solitos y hasta el tuétano.
El asunto, en aquellos tiempos, pintaba mal. Fue entonces cuando la concejala de Cultura Montserrat López Moro acudió el comodín salvador: hacerse la foto con la práctica totalidad de las entidades culturales y alguna otra social de la ciudad para que, delante de las cámaras, avalasen sus estrambóticos planes. Dicho y hecho. No hubo ni una sola voz discordante. El alma de Piñole estaba a salvo. El mundo de la cultura local así lo atestiguaba, claro que las cartas de esa partida estaban marcadas teniendo en cuenta la conocida dependencia económica notable de las subvenciones municipales para su supervivencia de todos los citados ‘avalistas’ . Vamos, del erario público local. Dicho de otra forma, mejor ser amigo y colega de quien te da sustento, aunque sea a regañadientes, y mostrar al público la demandada sonrisa cómplice. El problema, a la hora de tratar de tapar ahora las vergüenzas con el cambio de rumbo político, está en la hemeroteca, pero eso, por lo que parece, es una cuestión menor.
Ahora que todo ha vuelto a su cauce normal por la fuerza de los hechos, es decir, las obras de don Nicanor irán para Cimadevilla cuando el futuro museo esté concluido, y después de toda la marejada organizada al respecto, resulta que doña Montserrat López Moro saca pecho y afirma, a pleno pulmón y alarde publicitario, que el equipo de gobierno municipal ha demostrado una gran capacidad de diálogo. La pública reflexión de la edila forista habrá que tomarla con el sentido del humor propio de las fiestas en las que estamos inmersos.
En todo caso, esta rectificación en toda regla no deja de ser de una más de la plaga que invade Gijón desde todos los frentes. No hace tanto, versión municipal, pasó lo mismo con el traslado de los inquilinos del Albergue Covadonga al antiguo Hogar de San José. Poca cosa teniendo en cuenta la relación de cansinos asuntos que tiene la ciudad pendientes del botón de mando del Gobierno central. El caso es que, por unas u otras causas, Gijón sigue sumida en los decenios de la marmota.
Vistos los permanentes despropósitos llegados de parte de todas las trincheras políticas, no es de extrañar que empiecen a sonar tambores de escisión en el seno del centro derecha en Asturias, con objetivos trasversales, en búsqueda de aunar intereses regionales sin dependencia de las grandes estructuras nacionales. En suma, el objetivo de quienes están moviendo desde hace semanas estos hilos, es crear en el Principado un nuevo partido de tinte regionalista siguiendo el modelo del UPN navarro o, por qué no decirlo, de la Uras del recordado ex presidente regional Sergio Marqués. El proyecto no es sencillo y aún está en fase embrionaria y de conversaciones más o menos discretas, pero algo se está moviendo. Los promotores buscan aglutinar el voto asturiano tanto de los descontentos con el rumbo que ha tomado el Partido Popular en Asturias y, mucho más, en Gijón, como de los seguidores de Foro que no participan de la euforia de gestión que vive el equipo de gobierno de la capital de la Costa Verde. Tampoco desdeñan al votante moderado socialista que no ve en la figura de Adrián Barbón esa máquina tractora que necesita la región para salir del declive marcado por la casi desaparición del modelo económico que mantuvo Asturias durante decenios.
El mensaje al elector sería que el futuro de Asturias pasa por Asturias y no por quienes ‘de forma ovina’ refrendan y avalan todo lo que les viene ordenado de Madrid, con los resultados ya conocidos. Los promotores, de momento en el anonimato, son plenamente conscientes de la dificultad del proyecto, pero los sondeos de opinión están siguiendo su curso y no descartan formalizarlo con vistas a presentarse a las elecciones autonómicas de dentro de un año y medio. Todo puede ser. Eso sí, una escisión más en el voto moderado de centro derecha sería un balón de oxígeno para el PSOE al ver la ‘tarta’ de sus contrincantes dividida, al menos, en cuatro mitades, salvo fusión electoral de populares y foristas. Es obvio que el candidato del PP Álvaro Queipo vería mermadas sus posibilidades de acceder a la Presidencia, máxime cuando parece que Vox consolida su escaño en la circunscripción del Oriente, según los últimos sondeos. En clave local, Carmen Moriyón también podría sufrir una fuga de sufragios que, aunque previsiblemente pequeña, sería clave para su propósito de renovar la Alcaldía. De momento, como queda dicho, se trata sólo de ver las cartas, aunque el caldo de cultivo apunta a que el nuevo partido podría tomar cuerpo más pronto que tarde. Habrá que estar atentos al transistor.
Obviamente, la coalicción PP Foro es el único camino para que el centro derecha pueda seguir gobernando Gijón, y aspirar a hacerlo en Asturias. Cualquier movimiento de distracción, como parecen desear algunos «iluminados» por redes sociales, solo sirve para enredar y distraer. El PP y Foro deben transmitir el mensaje muy claramente. Y de forma contundente.
La coalición Foro PP solo tiene como objeto no pactar con Vox para seguir haciendo lo mismo que hace el PSOE con otras caras. Foro y PP es la gran decepción del centroderecha.
Decepción ninguna. Posibilismo puro y duro. No hay otro camino. Solo los que les importa un bledo, son capaces de crear otro «partido» para enredar. Está condenado al fracaso
El electorado con ganas de centro derecha ya sabe lo que tiene que hacer, pero siempre con espíritu crítico, sin defensas numantinas.
No hay otro camino para quien tiene menos luz que un mechero. En eso estamos de acuerdo.