sábado, abril 17, 2021
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El regreso del hombre invisible

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diario pop firma

“En aquellas primarias a concejal, que el número dos de la agrupación se quedara en el furgón de cola sólo evidenciaba que la militancia no contaba con él para nada”


Hubo una asamblea para votar la lista de candidatos. Entre los nombres estaban todos los concejales electos, menos Ana González, que ya había sido ungida como cabeza de lista del PSOE de Gijón. Entonces se subió al atrio Alberto Ferrao, que venía siendo un bigardo apuesto y alto, responsable de cultura y otros menesteres en el partido, sin nada políticamente interesante que contar, sin nada que hacer, invisible a los ojos de todos los demás. El futuro concejal de cultura comenzó entonces a leer los papeles que llevaba y título a titulo, curro a curro, nos fue desgranando su biografía. Yo me acerqué a Vallejo, que había estado en el PCE, en la lucha clandestina, y se sabía la ciudad como nadie y le susurré: «Manolo, que nos está leyendo el currículum». Y así fue que Ferrao, como quien se presenta a una oferta de empleo, fue elegido en la lista municipal, con todos los honores, incluso por delante de Roberto Lena, Secretario de Organización.

Foto Lena, que así le llamaban algunos, por aquello de la emblemática tienda de fotografías familiar, se gastaba siempre una sonrisa amable, muy útil para apuñalar a cualquiera, sin que aquello doliera. Aquella tarde, la sonrisa de Foto Lena desprendía vaselina por las comisuras de su boca. Cuando salieron los resultados, su sonrisa fue más deslumbrante que nunca. Y aunque la dentadura de Foto Lena nunca sirvió para organizar el partido, en aquella ocasión sí consiguió evitar su dimisión. Porque en aquellas primarias a concejal, que el número dos de la agrupación se quedara en el furgón de cola sólo evidenciaba que la militancia no contaba con él para nada. Lena, como Ferrao, venía a ser otro hombre invisible. Y como todo hombre invisible, había pasado desapercibido en la fiesta.

El ex concejal de cultura se despedía en las redes sociales, una semana y media después de anunciar su dimisión. Su despedida ha sido el discurso más importante que ha escrito hasta la fecha. Leído con detenimiento, se advierte que de todas las palabras que ha escrito, en ninguna cita a Ana González. La emoción le ha nublado el sentido: «Para mí estar aquí ha sido un sueño, seguid soñando vosotros».

En todo partido, siempre hay un hombre invisible que reclama su pedazo de gloria y ejecuta su venganza si no la consigue. Entre las medianías, Santos Tejón, concejal de la cosa económica, se dejó caer por Twitter hace unos días y dijo tal que así: «Pensando que si hay que ponerse la vacuna de AstraZeneca para dar ejemplo, tienen mi ofrecimiento como voluntario». Aunque con peor sentido de la gramática, Santos Tejón es nuestro Fernando Galindo, aquel pícaro cajero de sucursal bancaria interpretado por José Luis López Vázquez que decidió asaltar su propio banco junto a sus compañeros de oficina.

Atraco a las tres, dirigida por José María Forqué, fue una obra maestra del cine español, muy representativa de las miserias de la España de los 50. Santos Tejón, un admirador, un amigo, un esclavo, un siervo, como Galindo, siempre dispuesto a dar ejemplo, representa muy bien la mediocridad de la España del 2021. En la senda de AstraZeneca, el concejal quiere caminar el primero. La ejemplaridad de Tejón nos trae de nuevo al hombre cualquiera, al uomo cualunque, ese tipo atropellado por la vida cotidiana y por la historia, subido al atrio sin partido dispuesto a convertirse en el mártir de la causa.

Efectivamente, todos los tontos son siempre voluntarios de algo y siempre quieren dar ejemplo de algo. Como todo hombre invisible, Santos Tejón tiene la tentación libidinosa de mostrar su rojo emblema al valor, aunque no haya leído a Stephen Crane, ni falta que le hace, entregando con valentía y arrojo su brazo derecho y lo que se tercie… por una vacuna. Todo el mundo sabe que el valor y la ejemplaridad se miden por la importancia del sacrificio. Todo sea por dar ejemplo, aquí un admirador, un amigo, un esclavo, un siervo, ay.

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Jorge Sánchez
Jorge Sánchez
20 dias hace

Todas las noticias que leo sobre el PSOE en Asturias me confirman que es un partido en descomposición sin lideres, sin ideas y lleno de cobardía siempre sujeto a lo que diga el líder supremo desde Madrid.
Si con Areces se decía que Asturias no tenía futuro, que habrá que decir ahora .
En este caso suscribo la frase del poeta “cualquiera tiempo pasado fue mejor”,

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