El gijonés, técnico del Paris-Saint Germain desde el pasado julio, militó en el equipo asturiano entre 1989 y 1991, una experiencia que ha tenido muy presente en los años siguientes como jugador y entrenador

Toda persona es el fruto de sus experiencias. Y no cabe duda de que, de entre las miles que se experimentan a lo largo de una vida, unas pocas marcan de forma definitiva. Eso es lo que sucede en el caso de Luis Enrique y su paso como jugador por el Real Sporting de Gijón, que si bien se remonta al periodo comprendido entre 1989 y 1991, es para él un motivo de orgullo del que no duda en presumir. Y la última expresión de ese amor por el que fuese su primer club en Primera División se vivía este lunes en San Sebastián, a la llegada a la capital guipuzcoana del hoy técnico del Paris-Saint Germain (PSG) para enfrentarse hoy a la Real Sociedad. Ya en el aeropuerto, el asturiano se acercó a un grupo de aficionados rojiblancos y, ni corto ni perezoso, les saludó con un sentido «Puxa Sporting. ¿Cómo estáis?».
El gesto causó furor entre los allí reunidos, desplazados hasta la ciudad vasca sólo para ver al entrenador. Y es que, pese a las décadas transcurridas desde entonces, tres y media para ser exactos, muchos todavía recuerdan aquel debut de Luis Enrique contra el Sevilla, en un encuentro liguero que sentó las bases de la carrera que, años más tarde, le llevaría a equipos como el Real Madrid o el Barcelona.