Con un balance final de cinco muertos y cuatro heridos graves, el que ha sido el peor accidente minero de las últimas tres décadas deja conmocionadas a ambas regiones, mientras crece la demanda popular de una investigación en profundidad

Salvo por detalles puramente estéticos, como el estilo de los atuendos, los modelos de vehículos o la abrumadora presencia de smartphones, las imágenes que este lunes dejaba el accidente vivido en el municipio asturiano de Degaña bien podrían extrapolarse a aquellos tiempos más oscuros, para muchos ya lejanos, de la actividad minera en la región. Estampas de ambulancias y coches fúnebres, de bomberos y rescatadores zambulléndose en las profundidades del pozo, de familiares desconsolados congregados ante la boca de la mina, dándose apoyo mutuo y rogando para que el nombre de uno de los suyos no figurase en la lista de bajas… Con un balance final de cinco trabajadores fallecidos, todos ellos leoneses con edades comprendidas entre los 33 y los 54 años, y otros cuatro heridos de gravedad, la explosión de una bolsa de gas, posiblemente grisú, en el interior de la de Cerredo ha dejado conmocionadas a las poblaciones de Asturias y de Castilla y León, que han alzado la voz al unísono para llorar a los muertos, arropar a sus allegados, asistir a los supervivientes… Y exigir una investigación en profundidad que esclarezca qué, o quién, estuvo detrás del suceso.
La vicepresidenta segunda del Gobierno y, a la sazón, ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, desplazada de urgencia al escenario de los hechos, aseguraba ayer que «el peso de la ley» caerá sobre las «posibles responsabilidades» del accidente, una vez concluyan las pesquisas ya en curso. Por ahora, en el foco de atención se halla la empresa Blue Solving, a la que pertenecían las cinco víctimas mortales, y que permanecía en la explotación minera realizando estudios de cara a una posible extracción futura de minerales de altas prestaciones que destinar a la fabricación de grafito. Precisamente el que la licencia de obra no contemplase ningún tipo de acción extractiva ha desatado el escepticismo general, y muchos se preguntan cómo pudo producirse la explosión, ocurrida en el tercer piso subterráneo de la explotación, si, efectivamente, sólo se estaba investigando. A ese respecto, la ministra Díaz reconocía este lunes lo anacrónico de lo acontecido. «En el siglo XXI no puede morir nadie así; nadie se puede enfermar, sufrir lo que ha pasado«, sentenciaba, antes de comprometerse a esclarecer «qué medios de prevención y qué permisos» tenían los operarios para trabajar en la mina Cerredo.

Horas antes de que la titular de Empleo se personase en Degaña, el presidente del Principado, Adrián Barbón, hacía lo propio, al igual que la consejera de Transición Ecológica, Industria y Comercio, Belarmina Díaz, y que la delegada del Gobierno nacional en la región, Adriana Lastra. Poco después de anunciarse el decreto de dos días de luto oficial en ambas comunidades autónomas, Barbón, visiblemente afectado, centró sus palabras en la estrecha relación existente entre las dos comunidades, recordando que «León y Asturias somos provincias hermanas, el dolor es común y los vínculos son muy estrechos en la tragedia tantas veces repetida en las cuencas mineras que, por desgracia, en 2025 se ha vuelto a repetir». Por su parte Lastra, primera en plantear la posibilidad de que una explosión de gas estuviese detrás del incidente, invitó a ser pacientes y a dejar que «la Policía Judicial haga su trabajo». Una autoridad que, tal como confirmó la consejera Belarmina Díaz, será clave en la investigación que el Ejecutivo autonómico acometerá.
Sea como sea, y a expensas del resultado de las investigaciones, por el momento lo único cierto es que el estallido de registró alrededor de las 9.30 horas de ayer. En la llamada hecha al 112 se advirtió de que había habido problemas con alguna pieza de maquinaria, que varios trabajadores estaban heridos y que figuraban, al menos, cuatro desaparecidos. De inmediato se desplegaron en la zona efectivos del Servicio de Emergencias del Principado (SEPA), del Servicio de Atención Médica de Urgencia (SAMU) y de la Guardia Civil, así como la Brigada de Salvamento Minero de HUNOSA, trasladada por aire desde su base en el Pozo Fondón, en Sama de Langreo. Con el correr de las horas, y tras ser localizadas todas las personas desaparecidas, se confirmó el fatal balance: Ibán Radio, de 54 años; Rubén Souto, de 49; Amadeo Bernabé, de 48, y Jorge Carro y David Álvarez, ambos de 33, eran declarados fallecidos. Los cuatro primeros, vecinos de Villablino, serán homenajeados este miércoles, a las 12 horas, en el Pabellón Municipal de Deportes de la localidad leonesa; en cuanto a David Álvarez, residente en El Bierzo, será enterrado esta tarde, a las 18 horas, en la iglesia parroquial de Torre del Bierzo.

Más suerte corrieron los cuatro heridos, uno de los cuales fue evacuado al Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA) por el Grupo de Rescate, aquejado de un politraumatismo de carácter grave. A uno de sus compañero, de 36 años, se le envió inicialmente al Hospital Carmen y Severo Ochoa de Cangas del Narcea para, posteriormente, derivarlo al mismo HUCA. En cuanto a los dos restantes, de 47 y 39 años, ambos con quemaduras, fueron llevados al Centro de Salud de Villablino; desde allí, el primero pasó Hospital de El Bierzo a bordo de una ambulancia de soporte vital avanzado, mientras que su compañero fue evacuado en el helicóptero medicalizado de la comunidad vecina al Complejo Asistencial Universitario de León. Uno de ellos se halla en estado muy grave, y los otros tres, con pronóstico reservado. A mayores, otros dos trabajadores que se encontraban en la zona resultaron ilesos.