La plataforma se remite a la memoria de 2024 del servicio, publicada en la web municipal, para celebrar los resultados, que muestran un incremento de la demanda del 254% del primer al segundo semestre de ese año

No hay un ápice para la duda en el seno del Observatorio Xixonés de Movilidad (OXM): ‘Gijón Bici’, el servicio municipal que permite el alquiler de bicicletas para su uso compartido dentro de las fronteras de Gijón, es un éxito. Y no es una apreciación hecha a la ligera, sino el resultado de analizar pormenorizadamente los datos recogidos en la memoria anual del mismo correspondiente a 2024, que el Gobierno local ha subido a su web. Los mismos que confirman un aumento de la demanda de más del doble entre el primer y el segundo semestre del año… Y que se han cosechado, opinan en el OXM, a pesar del Ayuntamiento. Porque si algo destacan en el colectivo en cuestión es «la falta de apoyo institucional» de que ha hecho gala el Consistorio, acrecentada por el hecho de que sea una empresa privada, Inurba Mobility, la que presta el mencionado servicio.
Un repaso a las cifras de implementación de ‘Gijón Bici’ revela su alcance a lo largo del pasado ejercicio. Tal como indica la memoria, y se hace eco de ello el OXM, una inversión inicial a tres años de 3,3 millones de euros (teniendo en cuenta la modernización posterior, adscrita al proyecto de la Zona de Bajas Emisiones de La Calzada y sufragada, por tanto, con fondos europeos Next Generation) ha permitido poner en circulación 250 bicicletas eléctricas de pedaleo asistido, distribuidas en un total de 47 estaciones, de las que 31 disponen de terminales de carga. Si se tiene en cuenta que las bicicletas pueden alquilarse entre las seis de la mañana y las doce de la noche de cada día de la semana, se descubre que de enero a junio enero se practicaron 85.556 viajes, y de julio a diciembre, otros 217.095, lo que equivale a un aumento del 254% de un semestre a otro. Por su parte, entre esos dos periodos de tiempo las personas que se abonaron crecieron un 845%, aunque el montante sigue siendo, a juicio del OXM, «inferior a las proyecciones iniciales». Al fin y al cabo, sólo un 2,4% de los usuarios se abonaron al servicio… Si bien el 69% de los trayectos sí los realizaron personas abonadas.
Una ida y vuelta a la Luna… En bici
Con todo, lo verdaderamente revelador para el OXM son las distancias recorridas. En 2024 el trayecto promedio fue de 2,72 kilómetros, mayor que el de las motocicletas, que el colectivo, amparándose en la memoria anual, cifra en 2,6 kilómetros, aunque menor que el de los coches, 2,9. Aun así, demuestra que «la bicicleta puede servir como alternativa para esos viajes dentro de la ciudad, reduciendo emisiones»; especialmente para los más jóvenes, ya que más del 60% de los registrados tenía menos de cuarenta años. Y otro dato esclarecedor: durante los doce meses del año los ciclistas que se valieron de ‘Gijón Bici’ recorrieron la friolera de 841.537 kilómetros… «¡Que es más que una ida y vuelta a la Luna!», apuntan en el OXM.
¿Qué queda por hacer? A juicio de la plataforma ciudadana en cuestión, es imperativo aumentar el parque de bicicletas municipales, hasta situarlo a la altura de los de urbes como San Sebastián o Madrid, y mejorar la distribución geográfica de las estaciones. Del mismo modo, llaman a integrar el servicio en la plataforma autonómica ConeCTA, para hacerlo más atractivo y accesible a los foráneos, y a invertir en la mejora de los trazados, para continuar con la pacificación de la relación de la bicicleta con otros medios de transporte. Sin embargo, por encima de todo, el OXM exige un mayor y más directo compromiso del Ayuntamiento. «No se han hecho campañas de información y difusión, a pesar de los buenos resultados, y el Gobierno ha decidido no pedir al Ministerio de Transportes las ayudas disponibles para bajar los precios de los abonos del 50%», lamentan. De ahí su clamor porque el Ejecutivo gijonés dé un paso al frente, o varios, «ampliando la flota, reforzando la infraestructura ciclista y apostando por una visión integral de la movilidad. Porque si los datos demuestran que funciona, lo que falta ya no es evidencia, sino voluntad».