El área de Medio Ambiente refuerza la señalización informativa en varios espacios, ante la proliferación de canes sueltos que están «alterando gravemente» el ecosistema aviar local; especies como la garza local y el martín pescador ya han desaparecido

Ah, la convivencia… Qué hermoso concepto… Y con qué frecuencia se vulnera. Claro, que el último caso que ha saltado a las portadas en Gijón no guarda relación con el respeto entre personas, ni con el que estas últimas deben profesar al reino animal. No, no… El último foco de inquietud atañe a los perros que pueblan la ciudad, y a los presuntos efectos negativos que su estancia sin correa en los parques está teniendo sobre la fauna aviar. Una realidad creciente, a juicio de la Concejalía de Medio Ambiente y Sostenibilidad, ante la que esa área del Gobierno local ha reaccionado reforzando la señalización informativa en dichos espacios, y recordando a los propietarios de los canes un mensaje la mar de lógico y simple: que sus mascotas dejen a las aves en paz. Tranquilas. Punto.
Bajando al detalle, las zonas señaladas incluyen el cabo de San Lorenzo, la Campa Torres, y los parques Isabel la Católica, Los Pericones, Moreda, del río Pîlón y el fluvial del río Piles, incluyendo áreas abiertas próximas al cauce. A mayores, conviene recordar que está terminantemente prohibida la presencia de perros durante todo el año en las playas del Arbeyal y de Poniente, espacios clave para la conservación de las aves que allí residen. Y es que, advierten desde el Consistorio gijonés, en los últimos tiempos la presencia constante de perros sueltos en estas zonas, así como su acceso a las orillas de los ríos, está «alterando de manera significativa» el comportamiento de la fauna aérea, causando, incluso, la desaparición de especies emblemáticas como la garza real y el martín pescador, que antes solían alimentarse y reproducirse en tales lugares.
«La convivencia es posible si cada dueño de perro cumple con la normativa y respeta estas zonas delicadas; no queremos imponer más prohibiciones, sino que toda la ciudadanía comprenda que estas reglas están para cuidar un patrimonio natural que es de todos», ha detallado el edil de Medio Ambiente, Rodrigo Pintueles. Él mismo ha aseverado que «dejar al perro suelto en estas áreas no es solo una infracción; es un perjuicio directo a la vida silvestre que compartimos», toda vez que esas aves, además de su valor ecológico y estético, cumplen «funciones esenciales en los ecosistemas urbanos y naturales». De ahí que el Ejecutivo local haga un llamamiento a todos los ciudadanos, especialmente a los dueños de perros, para que colaboren respetando las indicaciones y normativas.
Y la concejalía de medio ambiente no ha pensado que a la población de aves también les puede afectar la cantidad de festivales a menos de 30m del parque de Isabel la Católica con un sonido inaguantable, los fuegos artificiales desde la playa de poniente y el cerro de Santa Catalina, festival de aeronáutica… en fin pa que seguir.