Ser concejal de Deportes en Gijón es una actividad de riesgo. Si Tuero tuvo que lidiar con la varada del Fomento, las piraguas del Piles, el Soccer World, el Tragamón o los campos municipales, su sucesor, el popular Pañeda no le queda a la zaga, con el Chas, el hípico o el hockey en la palestra, entre otros temas espinosos, cuya gestión pone muy en duda su continuidad en el futuro proyecto popular. El Premier Padel, eso sí, se jugó en otra liga

Todo ocurrió a principios de marzo de 2022. José Ramón Tuero, por entonces concejal de Deportes, y Marcelo Villanueva, presidente de la Federación Asturiana de Vela, se las ‘tenían tiesas’ para tratar de hacerse con la gestión de la zona de varada del Muelle de Fomento. El edil ponía sus condiciones y el máximo responsable federativo no entraba por ellas. Admitido por ambos, se cruzaron misivas donde no se escondían veladas amenazas: “éste es un tren que o subimos todos o quien se quede apeado no subirá en muchos, muchos años. Con todas las consecuencias”, le decía vía epistolar el concejal al señor Villanueva, que mantuvo el tipo y, al final, logró su objetivo de mantener la gestión de la varada. Tampoco en amplios sectores del PSOE sentó muy bien que Tuero fuera de la mano del Club de Regatas y enconara las relaciones con la Federación.
Mala carta de presentación para renovar plaza en una futura y cada vez más próxima lista electoral. Nada preocupante, porque el ex director general de Deportes es un reconocido maestro de esgrima política y seguro que no saldrá ‘tocado’ del envite. Al tiempo. Y es que el deporte en Gijón, que hoy celebra su día en la Feria, es el ‘quinto poder’, a pesar de quedarse la ciudad sin el famoso Grado universitario. Los sucesivos ediles del ramo suelen verse metidos en terrenos pantanosos de complicada, cuando no imposible, salida. Ejemplos los hay sobrados. El propio José Ramón Tuero aplicó un controvertido cambio de gestión en el campo de golf del Tragamón y también tuvo que lidiar (con perdón, en tiempos de feria taurina) con diferente fortuna, con la renovación de los contratos de los campos de fútbol municipales en dónde se mueven miles de niños, o con el ya famoso Soccer World de Nuevo Gijón, abandonado ‘sine die’, por no mencionar el culebrón de las piraguas del Piles o la genialidad de anunciar el proyecto para unir la senda peatonal de La Camocha con la Vía Verde, cuando están unidas desde siempre a través del poblado minero por el Camín del Lunes, el Camín de La Mina y el Vaticano, para luego enlazar con la carretera de Huerces. Es obvio que ser edil de Deportes en Gijón es una actividad de riesgo.
El testigo lo cogió hace dos años largos el popular Jorge Pañeda, que llegaba lastrado por unas relaciones nada cordiales con la anterior directiva del Grupo Covadonga. Casi nada. Eso sí, entró con fuerza. Cesó al anterior director del Patronato Deportivo Municipal, que se enteró por la prensa, y puso ‘la proa’ al Chas y el proyecto de Horse Jumping (ya enterrado) promovido por sus gestores, túnel incluido. Igual para 2026 ‘aparecen’ los 500 boxes que reclamaba al ayuntamiento la entidad equina privada para hacer caja. La cosa no se presenta sencilla. Hay mucho más ‘cocido’ del que se presenta, sobre todo en relación con unos terrenos muy golosos, los del Chas, ‘a caballo’ entre Viesques y Cabueñes y que un golpe político podría convertir en urbanística ‘milla de oro’. El tiempo lo dirá, pero la historia nos dice que las recalificaciones nunca son imposibles, y también que hay quien ve crecer la hierba. De momento, y con la complicidad de sus socios menguantes, el Chas ya no es un club deportivo y social como fue concebido en sus orígenes. Ahora es un bien adscrito a una sociedad privada, con socios capitalistas, que serán quienes definan su futuro, si es que lo tiene, en todos los aspectos. Vamos, como el Sporting, pero en miniatura. Del equipo rojiblanco, mejor ni hablar. Se quedó sin ‘estadio mundial’ y ahora coquetea año tras año con un ‘fiasco mundial’. Pero esa es otra historia. Y también queda por ver qué será de la querida zona deportiva de la Laboral, del paseo de la fama en la avenida de El Molinón y de tantos otros asuntos ‘de agenda’ del edil de Deportes que, desde luego, no tendrá tiempo para aburrirse, sobre todo si pretende presentar una hoja de servicios completa y con resultados tangibles con vistas a renovar su presencia en la lista electoral de su partido dentro de poco menos de dos años, algo a lo que parece aspirar. Ardua labor, sobre todo si se tienen en cuenta detalles de ‘tan poca importancia’ como que el dueño de la empresa Oxer, de las más prestigiosas de España en la organización de concursos hípicos, se fuera de la ciudad aterrorizado después de ofrecer un patrocinio más que importante para el concurso de Las Mestas y recibiera algo así como la callada por respuesta, o la batalla dialéctica y epistolar del edil con la Federación Española de Patinaje a vuelta de la organización en la ciudad de la Copa de la Reina de hockey sobre patines en 2026, con el Telecable como invitado de honor.
Al final, tras el duro varapalo federativo, el concejal Pañeda no tuvo otra que bajarse de la peana (previa intervención del secretario local del partido David Cuesta, que actuó como bombero para apagar el fuego) y coser el roto aceptando la celebración en la ciudad de tan prestigioso espectáculo deportivo. Los flecos habrá tiempo para solventarlos. Aún así, sabido es que en política los patinazos, sobre todo de quienes forman parte de la segunda fila de la tropa, se suelen pagar con silencio y un postrero abrazo de agradecimiento, previo al adiós por los favores prestado. Andrés Ruiz, con mando en plaza desde la presidencia local del PP, seguro tomó buena nota. Para qué negarlo, la continuidad del señor Pañeda en la próxima corporación se antoja, a día de hoy, más que compleja. Tiempo al tiempo. Y menos mal que al bueno de Pañeda no se le puede atribuir el ‘memorable éxito’, así se dijo, del Premier Padel celebrado en el Palacio de Deportes el pasado invierno, éxito que se sustentó en las gradas semivacías en los días de los partidos de eliminatorias previas, y algo más llenas, previo regalo masivo de localidades, para las finales. Vamos, un chollo para la ciudad que ‘amenazan’ con repetir en 2026. Los detalles económicos nunca se sabrán porque, como en casos como la Semana Negra, sus promotores son ‘privados’ y el salvoconducto a la opacidad está garantizado. Ambos juegan en otra liga. Y hablando otra vez del Grupo y su siempre polémica lista de espera (afortunados ellos), en mentideros bien informados aún se recuerda el ‘rebote’ de un alto, muy alto, directivo del nuevo Sporting que quiso meter a su hijo en la entidad de Las Mestas por la puerta de atrás. Se fue con el balón entre las piernas y sin vídeo-arbitraje. Terreno minado.
Pero don Andrés de mi alma, de dónde saca pa tanto como destaca. Cada día, en su artículo, dice más cosas sabrosas que todos los periódicos juntos. Vaya ritmo. Està usted maravillosamente desbocado.Thanks ! Gracies! Gracias!