La dirigente, que no ha querido hacer declaraciones, ha renunciado a todos sus cargos de forma sorpresiva; su salida se produce pocos meses después de la polémica por su decisión de no celebrar este año las fiestas de Santiago en Los Pericones

De entre las miles de anécdotas que la vida social de una ciudad como Gijón puede proporcionar, una de las más impactantes, recordadas, comentadas y, todavía hoy, criticadas en lo que va de año se dio el pasado 27 de junio. Ese día, para desconcierto de propios y ajenos, la Asociación Vecinal ‘La Cruz de Ceares’, la más veterana de las dos presentes en el barrio, anunció su voluntad de no celebrar en julio sus icónicas fiestas en honor a Santiago en el parque de Los Pericones. Por aquel entonces su presidenta, Pilar Ruiloba, justificó tan draconiana medida como una manera de demostrar a los lugareños el valor de dichas festividades… Y ahora, sólo tres meses después y sin que haya trascendido si semejante acción está detrás, Ruiloba ha dimitido de todos sus cargos en la Asociación. La aludida, más allá de confirmar su renuncia, no ha querido hacer declaraciones al respecto, al igual que ninguno de los miembros de la gestora que ha asumido el control tras lo ocurrido. Sea como sea, y al margen de las motivaciones de fondo, se trata de un giro de timón radical que deja a la entidad a las puertas de unas inminentes elecciones.
La salida de Ruiloba ha cogido por sorpresa al grueso del tejido asociativo de la ciudad, si bien parece ser que, para ciertas personas, en los últimos días hubo algunos indicios de lo que podía avecinarse. Según fuentes de varios colectivos vecinales consultadas por este diario, ningún representante de ‘La Cruz de Ceares’ fue visto en la última reunión organizada por la Federación de Asociaciones Vecinal (FAV), celebrada la pasada semana, una ausencia tachada de «extraña» por las personas contactadas, que admiten que «no era algo habitual; siempre iba alguien de su Asociación». Ahora bien, ese punto ha sido puesto en tela de juicio por la propia FAV, desde cuya directiva afirman que los representantes de la entidad en cuestión sí que hicieron acto de presencia en tal cita, concertada como encuentro con la Concejalía de Participación de Gijón.
Por otra parte, de justicia es recalcar que, aunque Ruiloba afirmó en junio que contaba con «la comprensión» de sus representados, la decisión de aparcar los festejos por Santiago fue ampliamente contestada, especialmente en las redes sociales. Esa marea de comentarios críticos, algunos de ellos presentes en las cuentas de este mismo periódico, se centró en dos aspectos: el hecho de privar a la ciudad de una de sus celebraciones estivales más emblemáticas, reputadas y multitudinarias, y el que la razón de fondo, admitida por Ruiloba, fuese su deseo que que las fiestas no coincidiesen en el tiempo con las de la Asociación ‘Esto ye Ciares’.