En distintos puntos del municipio han aparecido carteles bajo el lema “Emergencia vecinal”, en los que se advierte de los riesgos de polvo, contaminación, ruido y tráfico de camiones

La reactivación del expediente para construir una planta de residuos y escombros en la cantera de Foncubierta ha encendido las alarmas entre los vecinos del concejo de Soto del Barco, que denuncian el “grave impacto” que esta instalación tendría sobre la salud, el paisaje y la calidad de vida en la zona. En distintos puntos del municipio han aparecido carteles bajo el lema “Emergencia vecinal”, en los que se advierte de los riesgos de polvo, contaminación, ruido y tráfico de camiones, así como de la posible devaluación del valor de las viviendas y negocios locales.
Los vecinos temen que la puesta en marcha de esta planta suponga la convivencia diaria con triturado de escombros y tránsito constante de vehículos pesados. “Si no actuamos ahora, conviviremos con polvo fino, ruidos, vibraciones y un riesgo real de incendios”, puede leerse en uno de los folletos distribuidos, que además incluye un código QR para unirse a un grupo de WhatsApp y coordinar la respuesta ciudadana.
Entre las voces vecinales que reclaman una respuesta institucional se encuentra Héctor Lasheras, quien pide una intervención directa de las autoridades autonómicas:
“Como vecino, me gustaría solicitar que desde la agrupación se pida la presencia de los responsables políticos del Principado de Asturias para que mantengan una reunión con los vecinos del municipio sobre la reactivación del expediente de la cantera”, declara.
Lasheras considera que el apoyo a los vecinos debe ser “real” y no limitarse a declaraciones de intención.
“Si el apoyo de la agrupación es real, el partido a nivel regional debe dar la cara sobre este asunto y comunicar su negativa a que el expediente se tramite o, al menos, aclarar su posición para que los vecinos podamos decidir qué hacer”, añade.
La planta proyectada en la cantera de Foncubierta ha sido motivo de polémica en ocasiones anteriores, y su reactivación vuelve a situar a Soto del Barco en el centro de un debate entre desarrollo industrial y preservación ambiental y vecinal.