Miles de personas -más de 5.000 a juicio de Asturies Feminista, unas 2.500 según fuentes policiales- recorrieron la villa al grito de «¡El machismo nos cuesta la vida!», lema de este 25N; otros municipios acogieron concentraciones ante sus Consistorios
Susana Sierra en Gijón, Karilenia en Langreo, Consuelo Padrón en La Aldea de San Nicolás… Mabel en Valdelagranda, hace escasos tres días… Un oscuro hilo conecta a esas cuatro mujeres, integrantes de un trágico colectivos que ya suma 83 nombres: todas ellas seguían con vida hace un año. Sí, «seguían»; en pasado. Y así lo seguirían estando si la guadaña del machismo no hubiese segado de raíz sus futuros. Hoy forman parte de un balance de víctimas de la violencia de género que, año tras año, continúa creciendo a lo largo y ancho de España. Y por ellas, sí, pero también por aquellas que podrían correr su misma suerte y, en general, por todas las mujeres de este mundo, miles de personas -más de 5.000 según datos aportados por la organización, aunque alrededor de 2.500 a juicio de la Policía Nacional- se lanzaron este martes a las calles de Avilés para alzar la voz, un 25 de noviembre más, en la manifestación unitaria convocada por la plataforma Asturies Feminista 8M por el Día Internacional para la Eliminación de las Violencias Machistas. Colectivos, asociaciones, partidos políticos, sindicatos, ciudadanos de a pie… Todos ellos, unidos bajo el lema «¡El machismo nos cuesta la vida!«, marcharon al unísono para clamar contra esa execrable práctica, y para reclamar políticas eficaces que, de una vez por todas, le pongan coto.
Que la anunciada lluvia no hiciese acto de presencia fue entendido como un buen presagio por muchos de los asistentes, que ya comenzaron a reunirse en las cafeterías cercanas a la plaza del Vaticano pasadas las seis de la tarde. Apenas media hora después, a y media, la Policía Local se desplegó para cortar el tráfico, y casi al mismo tiempo la marabunta humana empezó a crecer. Convergiendo desde las cinco calles que sirven de radios a la citada plaza, gentes de toda clase se congregaron ante la sede local de los sindicatos, desplegando pancartas, enarbolando carteles y aguardando a los compañeros procedentes desde Oviedo, Gijón, Grado, Langreo, Laviana y Siero, que deberían haber llegado en los autobuses fletados expresamente para la ocasión. Ese último punto, sin embargo, no estuvo exento de problemas; cierto accidente de tráfico ocurrido a media tarde en el gijonés viaducto de Somonte, que implicó a tres turismo y que provocó retenciones kilométricas, impidió que varios de esos autocares llegase a tiempo. Su ausencia se hizo notar, desde luego, pero no restó pulso a la iniciativa. Por fin, pocos minutos después de las siete, hora prevista para disparar el pistoletazo de salida, la comitiva se puso en movimiento.
Representantes de todos los colectivos presentes leyeron el manifiesto unitario
El cortejo fúnebre de La Escandalera, reunido por todas aquellas fallecidas a manos del machismo, vestido de luto y con sus rostros ocultos tras máscaras blancas decoradas con lágrimas rojas, encabezó la marcha, sosteniendo un inmenso crespón negro. A continuación avanzaron las personas aquejadas de dificultades de movilidad, seguidas por la pancarta de Avilés, por los pensionistas y, como aporte musical, por una formación de batukada y otra de pandereteres. Tras esas agrupaciones se extendió el músculo de la convocatoria, abarcando desde miembros del colectivo LGTBIQ+ hasta defensoras de la abolición de la prostitución e, incluso, miembros de la plataforma Asturies con Palestina y personas críticas con la escalada de los precios de la vivienda. Todos tuvieron su parcela de protagonismo en esa masiva legión ‘morada’, que tuvo como representantes institucionales a la vicepresidenta del Principado, Gimena Llamedo, y la alcaldesa de la ciudad, Mariví Monteserín. Esta última, en declaraciones a los medios, reconoció el valor de visibilizar «un gravísimo problema social» que, en la práctica, «tenemos todos y todas», y que debe ser combatido «en las calles, en los despachos, coordinando todos los elementos del Estado, y funcionando muy bien las mujeres y los hombres«. Una idea similar defendió Llamedo, quien llamó «a que las mujeres denuncien y la sociedad acompañe, sin silencios cómplices«, haciendo honor, pues, al lema oficial del Principado este 25N: «oír, ver y no callar«.
Precisamente esa necesidad, la de no guardar silencio y denunciar en caso de ser víctima del machismo, o conocedor de un caso, estuvo constantemente presente durante la hora y media que duró el trayecto. Desde la plaza del Vaticano, la manifestación enfiló la calle Francisco Orejas, torció en José Cueto y, tras un pequeño periplo por la calle Merced y una breve pausa en la plaza Pedro Menéndez, cruzó la calle Muralla y ascendió La Cámara arriba, hasta desembocar en la plaza de España, ante la Casa Consistorial avilesina. Todo ello, al grito de consignas tan variopintas y combativas como «¡Estamos hartas de tanto machirulo!«, «¡La profe, luchando, también está enseñando!«, o «¡Quien ama no mata, ni humilla, ni maltrata!«. Hubo, incluso, hueco para la creatividad musical, demostrada cuando se cantaron las estrofas «¡Van a quemar la Conferencia Episcopal por machista y patriarcal!«; y también para muy directos mensajes contra el consumo de prostitución, alertando de que «¡Cuidado, que puedes tener un putero a tu lado!«. Ninguna de tales declaraciones suscitó conflictos, aunque no faltaron los espectadores -jóvenes y mayores- que, desde las aceras y las terrazas de los negocios hosteleros, dirigieron a las manifestantes sonrisas burlonas, comentarios despectivos e, incluso, algún intento de cruce por el centro de la marcha. Afortunadamente, fueron detalles menores que no empañaron, en absoluto, en conjunto de la reivindicación.
Los municipios asturianos se suman a la reivindicación con iniciativas propias
Los relojes ya rebasaban las ocho de la tarde cuando la marea empezó a llenar la plaza de España, distribuyéndose por colectivos alrededor del Ayuntamiento, ante cuya puerta, y valiéndose del sistema de megafonía municipal, representantes de las diferentes fuerzas participantes tomaron el micrófono para leer el manifiesto unitario redactado para la ocasión. Al grito de «¡El feminismo será internacionalista, o no será!«, en el transcurso de la lectura no se dejó de lado a las mujeres de ningún rincón del globo, y se invitó al conjunto de la sociedad a sumarse a una lucha general cuyo objetivo quedó resumido en las líneas finales del texto: «nos queremos vivas, libres y combativas, hasta que el machismo no nos cueste la vida«. Entre aplausos y vítores, con la plaza bañada por nubes de humo morado y mientras resonaban los acordes de la ‘Canción sin miedo’, compuesta por Vivir Quintana, las integrantes de Asturies Feminista 8M descubrió una placa con los nombres o referencias de las 83 víctimas de feminicidios registradas en España en lo que va de 2025; las tres últimas -María Victoria, Carmelina y Mabel-, por lo reciente de sus muertes, tuvieron que ser incluidas a rotulador. Un gesto que encogió los corazones de no pocos de los presentes, y que sirvió de colofón a una acción que, confían todos ellos, llegue a contribuir a que esta triste tónica cambie, se corrija y, finalmente, muera como todas aquellas mujeres a las que se ha llevado por delante.
Mientras en Avilés el grueso del tejido feminista asturiano exhibía su fuerza, otros municipios convocaron sus propios homenajes con motivo del 25N, generalmente en forma de concentraciones en honor a las víctimas que incluyeron, las más de las veces, minutos de silencio. Así sucedió, por ejemplo, en Gijón, en cuya plaza Mayor se reunieron cientos de vecinos para asistir al acto, que incluyó la asistencia de la alcaldesa, Carmen Moriyón, y de representantes de la inmensa mayoría de agrupaciones políticas, con la sola excepción de Vox. Por su parte en Oviedo, tras el acto institucional celebrado a las doce y media del mediodía en el Salón de Plenos del Ayuntamiento, el Centro Social de Vetanielles acogió la lectura de poemas temáticos ‘Voces que no callan’; lamentablemente, la amenaza de mal tiempo obligó a suspender la marcha nórdica del 25N, que debería haber discurrido entre la catedral ovetense y el Palacio de los Deportes de la capital asturiana.


























