Efectivos de Bomberos de Asturias procedentes de Cangas de Onís, Piloña, Llanes y La Morgal tuvieron que esmerarse a fondo para atacar el fuego, que dejó a una persona afectada por inhalación de humo; no se dio por controlado hasta casi medianoche

Las imágenes registradas anoche en Sellano difícilmente se borrarán de la memoria colectiva del lugar. En los compases finales de la tarde de este jueves un edificio de dos plantas situado en dicha localidad, una de las varias que forman el concejo de Ponga, rompía a arder por causas que aún se están investigando. Nada aparentemente sorprendente, de no ser porque aquellas llamas iniciales fueron la antesala de un devastados incendio que calcinó la mayor parte de la vivienda, y que exigió a las dotaciones de Bomberos de Asturias movilizadas trabajar durante casi cuatro horas y media, rodeadas por la oscuridad de la noche, hasta dar por controlada la incidencia. Afortunadamente, los únicos daños personales los protagonizó un hombre de 73 años por inhalación de humo, que pudo ser atendido sobre el terreno, sin precisar trasladado a dependencias médicas. El bloque, en cambio, quedó arrasado.
Según fuentes del Servicio 112 de Asturias, la alarma se recibió a las 19.21 horas de ayer. Para cuando los profesionales de emergencias convergieron en el escenario, procedentes de las bases de Cangas de Onís, Piloña, Llanes y La Morgal, las lenguas de fuego ya se cebaban en firme con la planta alta, habilitada como vivienda, y empezaban a devorar la inferior, ocupada por un negocio hostelero. Fueron precisos cinco vehículos autobomba, tres movilizados desde Llanes y otros dos enviados desde La Morgal, para tender las líneas de ataque necesarias, y sofocar el incendio. Por fin, tras un cara a cara incansable con el fuego, a las 23.46 horas se dio por controlado, una vez confirmada la desaparición del riesgo de propagación a bloques cercanos. Un pequeño triunfo que, sin embargo, no impidió que la techumbre y el piso superior del inmueble afectado se derrumbasen, quedando en pie únicamente la fachada, último resto de una construcción que sumaba casi doscientos metros cuadrados.
Con todo, y aun siendo el más espectacular, el de Ponga no fue el único incendio protagonista de la jornada del jueves. En Mieres, concretamente en la localidad de Piedraceda, el Servicio de Emergencias del Principado fue llamado a las 20.34 horas para apagar un foco iniciado en una panera utilizada como vivienda. Allí, el fuego calcinó casi por completo la construcción, manteniéndose en pie sólo la estructura, aunque, por suerte, no se registraron daños personales. Pasada la medianoche se dio por finalizada la intervención.