En la pieza audiovisual, grabada gracias una cámara de fototrampeo, se ve la reacción de un plantígrado ante la aparición de unas vacas sueltas con un ‘xatu’ en el monte

Aparece un oso mientras se escucha el sonido de unos cencerros. Mira desde lejos y huye. Segundos después, pasan unas vacas, entre ellas un ternero, que miran con curiosidad al plantígrado. Es el vídeo que ha difundido esta semana el Fondo para la Protección de los Animales Salvajes (FAPAS), grabado a las 23.35 horas del 28 de septiembre, en respuesta a las noticias «sobre ataques de osos al ganado». «No es nuevo. La situación explotó ya hace unos años cuando el Gobierno de Asturias inició la campaña de utilizar al lobo como una herramienta política para obtener el deseado voto rural y que ha dado lugar a una escalada y conflicto social que nadie parecía prever», apunta la asociación.
«FAPAS captura cada año cientos de miles de imágenes de naturaleza, de fauna salvaje, miles fotografías de osos en el seguimiento de la población tras una experiencia de ya casi treinta años utilizando cámaras de fototrampeo. De ello se desprende que deberían de capturar imágenes con frecuencia de ataques a ganado, persecuciones, etc. Pero no es así», argumentan al tiempo que aseguran que «lo que sí captan de manera constante es uno de los comportamientos más ocultos por los investigadores que trabajan con fauna, ya que mantienen un gran silencio sobre el comportamiento de osos y lobos en el consumo natural de carroñas y que prueban sin ninguna duda de que multitud de supuestos ataques al ganado no es otra cosa que el aprovechamiento de los cadáveres de ganado en la naturaleza, ganado que muere por enfermedades, despeñamientos o falta de control por parte de los propietarios. Queda abandonado en el monte y es consumido por la fauna salvaje impidiendo la propagación de enfermedades».
En lo que respecta a la pieza audiovisual, comenta que «sin verlo esperaríamos ver el ataque inmediato, reflejado en los muchos vídeos que se emiten en las redes sociales de cómo las fieras salvajes en cualquier parte del mundo atacan de manera inmediata para conseguir su comida». «No sólo no hay ningún ataque, ni tan siquiera la más mínima molestia para el ganado que continúa su paso por el camino con la mayor tranquilidad. Negar que haya daños al ganado por parte del oso sería mentir, pero exagerar de tal manera y de forma intencionada los daños sí que es mentir», concluye FAPAS, que habla de un «descomunal desconocimiento del comportamiento de la fauna ibérica».