Jugadora del Sporting Genuine, nadadora, tenista…, ella se decanta por este arte marcial chino «porque aprendes muchas cosas»; «es la primera de Asturias y probablemente, porque no nos lo han podido confirmar, lo sea también a nivel nacional», apunta su entrenadora Silvia Pérez Blanco

Acaba de llegar de Guadalajara, del Campeonato de España de Kung Fu, con dos medallas de plata en la modalidad de parakung fu, pero Rosalía Fernández Suárez tiene un ‘título’ mucho mayor que luce en su uniforme. Esta gijonesa nacida en Oviedo es cinturón negro de este arte marcial chino «con muchas modalidades» que «tiene técnica de defensa personal», explica su entrenadora en la Escuela Nei, Silvia Pérez Blanco, lo que la convierte en la primera deportista con síndrome de Down «de Asturias y probablemente, porque todavía no nos lo han podido confirmar por los registros antiguos, también a nivel nacional», en conseguirlo. Un éxito del que se muestra orgullosa mientras se prepara para ir a por el segundo nivel de cinturón negro.
De 43 años, practicante de multitud de deportes, desde la natación al baloncesto, pasando por el tenis o el fútbol, hasta el punto de ser integrante del equipo Genuine del Sporting, Fernández Suárez ha encontrado en el kung fu su principal motivación. «Hace mucho tiempo que vengo entrenando con Silvia y con Kike”, apunta, en concreto, «doce años», «porque me gusta y aprendes muchas cosas», afirma. «Nosotros nos dedicamos más a las formas, pero Rosalía también trabaja varias armas», añade sobre su discípula que, no obstante, en su modalidad de competición no combate. Preguntada sobre su mayor virtud, su entrenadora destaca «la actitud» de Rosalía, algo importante en un deporte «muy enlazado con la filosofía y con la salud», lo que hace que «todos los movimientos al final también se lleven al tai chi, que es lo mismo, pero la parte interna». «Cuidan mucho la articulación y los huesos, buscan no hacer movimientos muy secos ni nada que cause daño articular», añade.
No son muchas las personas con discapacidad intelectual que practican este arte marcial, pero cinco compañeros de Rosalía en Alarde se están animando a hacerlo en la asociación los viernes. «Hay muchas escuelas que no dan pie a que se practique en clase», valora Pérez Blanco, que considera que el kung fu «aporta cualidades físicas de equilibrio, fuerza, combinación, lateralidad, derecha, izquierda». «Me gustaría que más gente se apuntara», dice Fernández Suárez, mientras su tutora, Clara González Suárez, apunta que «los animamos todos los años, pero no hay manera. Las familias tienen miedo a que se caigan. El deporte es un poco tabú, y eso que hay padres jóvenes».

Rosalía demuestra que no es así con su trabajo diario en los entrenamientos, rendimiento en las competiciones, con varios campeonatos de España en su palmarés, y evolución en este deporte hasta llegar a ser cinturón negro. Para llegar ahí tuvo que pasar, como todo practicante de kung fu, por el blanco, amarillo, naranja, verde, azul y marrón primero, tras superar las diferentes evaluaciones ante un tribunal, con los mismos requisitos que tuvo que cumplir su entrenadora o cualquier otro aspirante, incluyendo también combate. La prueba la pasó hace dos años pero, al cambiar de federación, tuvo que convalidarlo el noviembre pasado. «No estaba nerviosa», afirma.
El siguiente objetivo, aunque ella apunta alto y quiere llegar «al nivel 10», lo máximo, es alcanzar a nivel 2 de cinturón negro, para lo que tiene que esperar 2 años desde que se hizo con el primero. Con mucho esfuerzo, entrena día a día en la Escuela Nei para ello, labor que compagina con sus otros deportes y con su trabajo en la línea de cajas de un centro comercial en La Calzada. Afirma que no le llama la atención ir a China, cuna del kung fu, «porque está muy lejos», pero seguirá preparándose para tratar de ser la mejor en este arte marcial a nivel español y, ojalá pronto, a nivel europeo.