El encendido de la entrañable mascota navideña del barrio gijonés atrajo a cientos de personas, niños y adultos, animados por el hito, por el ambiente festivo… Y, sí, por los litros de chocolate caliente con bizcochos repartidos por la Asociación Vecinal

Hay Navidad más allá del centro de Gijón. Mucha, por cierto, según hacia donde se mire. Y quienes alberguen dudas sobre ello sólo tienen que repasar las imágenes dejadas ayer por el encendido del alumbrado en el Polígono de Pumarín. Porque si, de un tiempo a esta parte, se viene hablando año tras año de la pasión de desata la que se ha convertido en la indiscutible mascota navideña del barrio, el entrañable -y enorme- oso luminoso ‘Poligosín‘, ese furor volvió a quedar demostrado este viernes. Cientos de personas -no menos de cuatrocientas entre niños y adultos, según fuentes de la Asociación Vecinal ‘Evaristo San Miguel’– peregrinaron desde la efigie del no menos querido reno ‘Renato’, situado en la calle Clara Ferrer, se congregaron en torno a la oronda y sonriente figura para presenciar el momento en que su cuerpo comenzó a brillar con luces multicolores, simbolizando con ello la entrada oficial del Polígono, como del resto de la urbe, en el trajín de estas celebraciones. Todo un momento para atesorar y recordar.
«La verdad, ha sido impresionante; da gusto cuando la respuesta es así», reía ayer, emocionado y satisfecho, Manuel Cañete, presidente de la entidad, mientras repasaba los distintos detalles de tan dulce vivencia. Y lo de ‘dulce’ viene que ni pintado, por cierto… Durante el tiempo que duró la ceremonia de encendido -y que, acabada la marcha hasta ‘Poligosín’, amenizada por la Happy Family, incluyó música en vivo y algún que otro baile-, se repartieron más de treinta litros de chocolate caliente, acompañado con bizcochos, hasta agotar las existencias. Todo ello fue la feliz antesala de un programa de actividades que incluirá, durante las próximas semanas, concursos de búsqueda del duende de la Navidad por el barrio cada viernes, un taller de cocina temática y, el 20 de diciembre, una actuación musical a cargo del coro del barrio. Todo ello, sin olvidar el concurso de dibujos centrados en ‘Poligosín’ que todavía sigue abierto. Porque, como ha quedado claro, el Polígono siente la Navidad… Y está decidido a exprimirla hasta la última sonrisa.