El colectivo ha replicado la iniciativa llevada a cabo en otra veintena de ciudades españolas, y se ha echado a las calles de la capital regional para exigir al Gobierno una equiparación de sus condiciones con las de los trabajadores por cuenta ajena
Agobiado, oprimidos, estrangulados… Hartos, en resumidas cuentas. Así se siente el grueso del colectivo de autónomos que desarrolla su actividad en España y, por extensión, en el Principado; el mismo que se confiesa incapaz de seguir lidiando con la presión fiscal a la que es sometido por las Administraciones. Por ello, y al igual que en otra veintena de ciudades del país, buena parte de sus integrantes -más de mil, en el caso asturiano- se han echado a las calles de Oviedo para exigir una mayor equiparación de sus condiciones con las de los trabajadores por cuenta ajena. Algo que podría conseguirse, defienden, aplicando, entre otras medidas, una adecuación proporcional de las cuotas a pagar a los ingresos obtenidos mensualmente, unas justas dinámicas de desempleo y la exención del IVA hasta 85.000 euros.
«¡Nos están asfixiando!», han clamado los participantes en la manifestación, que desde poco más tarde de las once de esta mañana ha recorrido la céntrica calle Uría desde la estación ferroviaria, hasta detenerse en las inmediaciones de la sede de Delegación del Gobierno y de la Junta General del Principado. Desde allí, los representantes de la autodenominada «gente que se levanta día a día, que no se rinde, que es el motor real de este país» han leído el manifiesto confeccionado al efecto, y cuyo núcleo duro es el listado de reivindicaciones lanzadas al Ejecutivo español, agrupadas bajo el lema ‘Por unas condiciones dignas de trabajo’. Son las siguientes:
- Cuotas de autónomos proporcionales, ajustadas a ingresos reales mensuales.
- Exención del IVA hasta 85.000 euros según la Directiva (UE) 2020/285.
- Eliminación del rol del autónomo como recaudador del Estado (IVA y cotizaciones).
- Reforma integral del cese de actividad (‘paro del autónomo’).
- Sustituciones por baja médica o cuidado familiar con cotización reducida, derecho al luto.
- Protección social equivalente a la de los trabajadores asalariados.
- Simplificación real de la burocracia y fin del lenguaje incomprensible.
- Protección del patrimonio personal y del hogar familiar.
- Libertad de pago en efectivo y competencia justa en medios de cobro.
- Revisión de las tarifas de la SGAE y libertad para usar música libre de derechos.
- Deducción inmediata de inversiones.
Su afán último es, en definitiva, lograr unas condiciones que acaben con la desaparición de los negocios de pequeño formato, y que ponga freno a lo disuasorio que resulta a día de hoy emprender una aventura empresarial de pequeño formato en el país. Una cuestión, al parecer de los asistentes a la marcha, de «justicia y sentido común».