El presidente nacional aprovecha su asistencia a los 14º Encuentros de la Fundación Manuel Fernández ‘Lito’ para lanzar un dardo velado contra Ayuso: el Principado «invierte por estudiante más del doble de lo que gasta… No voy a decir quién»

Todo es política en un contexto tan convulso como el que, en el momento presente, domina España. O, como poco, todo da pie a ser transformado en un campo de batalla político, ya se explote en clave positiva o negativa. Siendo así, difícilmente un acto como la entrega de los Premios ‘Anastasio de Gracia’, celebrada este lunes en el Auditorio Nacional de Madrid, en el marco de los 14º Encuentros de la Fundación Manuel Fernández ‘Lito’, podría haber escapado de dicha realidad. Y, efectivamente, no lo hizo. Pedro Sánchez, presidente del Gobierno de la nación, aprovechó ayer su asistencia a ese acto, al que también acudió su homólogo asturiano, Adrián Barbón, para elogiar públicamente la labor realizada por este último al frente del Principado, Administración merecedora de uno de los galardones «por su trayectoria basada en principios democráticos». Su gesto, eso sí, no eclipsó a los auténticos protagonistas de la velada: el cantautor Miguel Ríos, el Atletismo Femenino Español, la Agrupación Musical Inclusiva del Teatro Real, el Consejo Económico y Social Europeo, y el atleta Eric Domingo y su madre, Silvia Roldán, luchadores contra la esclerosis múltiple. Todos ellos, junto con el Ejecutivo asturiano, han sido los reconocidos por la Fundación este año.
«Que aprendan de Asturias«, invitó Sánchez al resto de regiones, especialmente a las gobernadas por la derecha. Y es que, frente a aquellas comunidades «que recortan», el Principado se erige como ejemplo de las que «fortalecen el Estado del Bienestar«. A juicio del dirigente español, una prueba evidente de ello se halla en el ámbito educativo. No en vano, la comunidad presidida por Barbón es «la que más cuida su universidad pública», pese a no ser, «en términos de PIB, una de las más ricas». Ese punto, Sánchez aprovechó la coyuntura para lanzar un dardo velado contra la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, y sus recortes en el plano de la educación. Porque los «más de 10.000 euros de gasto por estudiante» -una cuantía que, por cierto, para el presidente de España es «más que gasto, inversión»- son «más que el doble de lo que gasta… No voy a decir quién«. Y no lo dijo, aunque tampoco hizo falta un gran esfuerzo para discernir a quién se refería. Uniendo lo anterior a que el Principado es la región que «más invierte en servicios sociales«, y la que «más ha incrementado la inversión en sanidad pública«, no sorprende que Sánchez concluyese llamando a «entender que gobernar es hacerlo siempre atento a los problemas de todos los días, a las necesidades cruciales de nuestra gente«, algo que, ahondó, ejemplifica Barbón.

Agradecido por el premio y por las palabras de su compañero de partido, el líder asturiano recogió el guante, y ensalzó la capacidad del principado para superar las distintas adversidades que han ido surgiendo en su camino, algo demostrado a lo largo de la historia. «Después de tantos años en la resistencia, Asturias ha vuelto a la vanguardia y hoy marca el camino«, declaró, echando la vista atrás hacia hitos como la ‘Huelgona’ de la minería del año 1962, o la reconversión industrial vivida en los 70. Demostraciones ambas de que, «sin grandilocuencia, el camino de las libertades en nuestro país transita a la fuerza por Asturias, porque algunos de sus episodios cruciales se vivieron en las calles y montes de mi tierra«; una tierra que, por cierto, «cada vez que ha sido necesario, ya estaba en pie«. Partiendo de esa base pasada, prosiguió Barbón, en el momento presente el Principado «ha sabido conciliar el auge turístico con el cuidado de nuestro paisaje, y estamos decididos a liderar la ‘economía verde’, convencidos de que reducir emisiones es garantía de futuro para la industria», y sin olvida el impacto de ello en «la mejora de España». Y no quiso terminar el presidente asturiano sin enfatizar «el gran esfuerzo común, anónimo y compartido» de sus representados «para no rendirse ante las adversidades, ni ceder a la tentación del extremismo«.
A esa última cuestión, al enrarecimiento y la radicalización del ambiente sociopolítico global, hizo mención Sánchez al término de su intervención. Y, en ese caso, fue España entera la que exhibió como ejemplo de «avance desde la igualdad, apostando por Europa, protegiendo a quienes más lo necesitan y transformando nuestra economía en todos los ámbitos«. Por último, el líder nacional dedicó una última defensa al papel ejercido en ese contexto por las organizaciones sindicales, especialmente por la Unión General de Trabajadores (UGT), afín al PSOE y que, en conjunto, «son clave para que todos estos valores y logros lleguen a todos nuestros ciudadanos y ciudadanas«.