El Gobierno extiende el plazo de derribo de la nave hasta el 19 de diciembre, y modifica el contrato por un importe de 108.391,98 euros; «pronto tendremos noticias, y serán buenas», vaticina, al tiempo que duda de que la ampliación del hospital pueda ejecutarse en 2026, pues «no hay proyecto»

‘Una de cal y otra de arena’, suele decirse en referencia a una situación en la que las buenas noticias llegan parejas a otras mucho menos favorables. Una expresión que, por cierto, resulta de lo más oportuna a tenor de las declaraciones hechas este martes, al término de la Junta de Gobierno Local de Gijón, por su portavoz, Jesús Martínez Salvador. Porque, frente al optimismo desplegado ante la posible adquisición del solar ocupado por la antigua nave de Flex, actualmente en avanzado proceso de demolición, el aludido aprovechó su comparecencia ante los medios de ayer para referirse en término mucho más pesimistas acerca de la posible reactivación de los trabajos para ampliar el Hospital de Cabueñes. Unas obras para las que se han reservado casi siete millones de euros en los presupuestos autonómicos de 2026, pero que en el Consistorio gijonés dudan que pueda materializarse el año que viene, toda vez que, por el momento, ni siquiera existe un proyecto actualizado que sostenga la intervención.
Por lo que respecta a la compra del solar de la Flex, aún hoy en manos de la entidad bancaria BBVA, Martínez Salvador afirmó que «pronto tendremos noticias, y serán buenas». Discreto a la hora de entrar en más detalles, sí reveló que, por ahora, se ha aprobado extender el plazo de las operaciones de derribo hasta el 19 de diciembre, al tiempo que se ha dado luz verde a la modificación del contrato de ejecución subsidiaria de las obras, por importe de 108.391,98 euros. Un margen más que suficiente para que los equipos de la empresa Hercal Diggers, SL, adjudicataria del contrato, completen su tarea y dejen la parcela impoluta. A partir de ahí, el Ayuntamiento se verá en la tesitura de tener que decidir qué uso le da; a ese respecto, los vecinos de La Calzada abogar porque se adecúe como estacionamiento temporal para vehículos privados, mientras se esclarece tan espinosa y capital cuestión… Que, por otra parte, no lo olvidemos, depende de que la operación de adquisición se salde con un tanto a favor de la ciudad.
Más lúgubre fue el tono utilizado ayer por el portavoz municipal para referirse a la ampliación de Cabueñes, en barbecho desde que, el pasado enero, el Principado decidiese rescindir unilateralmente el contrato firmado con la unión temporal de empresas (UTE) formada por el Grupo FCC y la compañía Los Álamos, al detectar demoras y sobrecostes inadmisibles en su desempeño. Para Martínez Salvador, el que aquel primer intento de expandir el hospital de referencia de Gijón resultase «fracasado» requería para subsanarse una inversión de más de 80 millones de euros, por lo que, a su juicio, es previsible que el nuevo proyecto sea de una cantidad «notablemente superior». Ni qué decir tiene que la redacción del nuevo pliego requeriría «muchos meses», aparte de precisar una dotación económica «importante», ya que «destinar a la redacción del proyecto menos dinero del que es necesario lo que lleva aparejado es que consigas un mal proyecto que, luego, no es ejecutable». De ahí que para el político forista sea de todo punto «imposible» ejecutar las obras en 2026 disponiendo de siete millones. «Si llegan a iniciar las obras antes de las elecciones, creo que no sería un mal resultado», se atrevió a ironizar; por contra, sí aseguró que el proceso de cesión de terrenos al Principado para realizar el aparcamiento provisional «va en marcha».