El inmueble, de fachada protegida desde 2019, llevaba más de un año sufriendo derribos parciales, que obligaron a cortar la calle en septiembre; en su lugar se construirán seis viviendas de 105 metros cuadrados, que se venderán a 290.000 euros cada una

El urbanismo gijonés ha vuelto a perder a otro de sus ‘hijos’ más longevos. Algo esperable por muchos, deseado por algunos, pero no por ello menos llamativo. Y es que, tras más de un año siendo víctima de frecuentes derribos parciales, fruto de su avanzado estado de ruina, el veterano y polémico edificio situado en el número siete de la calle Los Pedregales, en el barrio gijonés de Laviada, ha sido ya completamente demolido, dejando atrás una pila de escombros que, muy pronto, darán paso a un solar vacío. El mismo en el que, si las previsiones se cumplen, se levantarán seis viviendas de nuevo cuño, de 105 metros cuadrados cada una y que la Agencia Asturias comercializará a un precio de salida 290.000 euros. Eso sí, la fachada del bloque que, desde su construcción en 1945, dio cobijo durante décadas a la Panificadora Leonesa deberá ser totalmente replicada, pues contaba con protección en el catálogo municipal desde 2019.
De ese modo, con la entrada en la parcela este lunes de las excavadoras desplegadas por Construcciones Vega y Cardin, SL, terminaba, mordisco a mordisco en el ladrillo, una larga decadencia que llegó a convertirse en un calvario para algunos de los vecinos de la zona. Como varios de ellos relataron a este diario a principios de octubre, la frecuente caída de cascotes se tradujo en temor a que, en algún momento, el conjunto colapsase y cayese sobre alguno de los edificios colindantes. Eso, por no hablar de los escombros que acabaron en la vía pública en reiteradas ocasiones, y que obligaron al Ayuntamiento a cerrar un tramo de Los Pedregales a finales de septiembre. Previamente, hace dos años, la fachada hubo de ser asegurada con una malla que, sin embargo, de poco sirvió. Aun así, también se han alzado varias voces críticas con el derribo; no tanto por su ejecución, ya imprescindible dado el avanzado deterioro, como por haber permitido que se llegase a ese nivel de degradación, sin haber mantenido debidamente el inmueble.