El equipo responsable del evento se suma a las muestras de pesar por la muerte del gestor cultural y programador, quien, desde su llegada a la dirección en 1995, «lideró revolución cultural sin precedentes» durante los siguientes dieciséis años

La cultura asturiana, como buena parte de la nacional, sigue de luto este miércoles, sólo un día después de que ayer martes se tuviese noticia de la muerte en Madrid, a los 60 años, del gestor cultural y programador cinematográfico José Luis Cienfuegos, quien fuese, entre otros muchos méritos acumulados durante sus muchas décadas de entrega al oficio, una de las figuras clave de la construcción del moderno Festival Internacional de Cine de Gijón (FICX). Precisamente el mismo certamen cuyos responsables, esta mañana, se han sumado a la marea de muestras de condolencia que ya puebla diálogos presenciales, conversaciones en redes sociales y titulares de prensa. Efectivamente, el equipo del evento ha trasladado su «profundo dolor» por el fallecimiento de Cienfuegos, quien llegó a convertirse, recuerdan, en «una figura capital e insustituible en la historia del FICX y del cine en España«.
Cienfuegos cruzó el umbral del festival gijonés como responsable de su departamento de prensa, escalando por méritos propios hasta que, en 1995, empuñó el timón de la dirección. A partir de ahí, destacan quienes fueron sus compañeros en el FICX, «lideró durante dieciséis años una revolución cultural sin precedentes«. El suyo fue un trabajo que se caracterizó, de principio a fin, por «una capacidad innata para detectar el talento antes que nadie«, algo que se tradujo en evoluciones como la inclusión de la música en directo, de los conciertos y de las actividades paralelas, fundamentales para lograr la tan necesaria multiplicación del público, particularmente del más joven. De ahí que la actual dirección del certamen no dude al asegurar que «convirtió Gijón en la puerta de entrada a España para las voces más radicales e indispensables del cine contemporáneo«, dejando atrás «las convenciones de los festivales tradicionales, despojándose de cualquier forma de solemnidad para abrazar el riesgo y la vanguardia«.
Defensor «incansable» del séptimo arte, Cienfuegos será recordado también por su convicción de la necesidad de concebir el FICX «no como un escaparate estático, sino como un espacio de agitación cultural y una experiencia total«. Una herencia que pervive, y por la que quienes fueron sus camaradas y sucesores trasladan su «más cálido abrazo a su familia, a sus amigos y a todos los compañeros de profesión, que hoy, como nosotros, se sienten un poco más huérfanos«. La capilla ardiente se abrirá a las 17 horas de hoy miércoles en el Tanatorio Los Arenales, en Oviedo; el mismo lugar en el que mañana jueves, a las 18.30, se dará a Cienfuegos la despedida final. Atrás deja a su compañera sentimental, Mariona, a múltiples familiares y, no menos importante, a vastas legiones de admiradores que aprecian, y lo seguirán haciendo, la amplia labor que realizó en vida.