La organización británica Opportunity Green es la autora de una acción fruto de «la falta de una estrategia climática sólida» por parte de la siderúrgica, y de que «las medidas adoptadas hasta ahora resultan insuficientes para reducir sus emisiones»

Ha sido la primera vez que algo así sucede en Europa. Un hito de alcance aún desconocido, pero que ha vuelto a poner a ArcelorMittal en el foco… Y no por razones positivas, precisamente. En un movimiento de pieza nunca antes registrado en el continente, la organización británica Opportunity Green, que centra su actividad en la preservación del medio ambiente, ha presentado ante el Punto Nacional de Contacto de Luxemburgo una denuncia climática vinculada al sector del acero, bajo las directrices de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). Y la destinataria de la misma es, precisamente, la multinacional siderúrgica con presencia en Asturias, a la que se reclama la publicación de una estrategia climática revisada, acorde con su impacto ambiental y con los compromisos internacionales de descarbonización. Un ataque frontal desde el ámbito civil que, por ahora, ya cuenta con el apoyo de otras entidades, como Ecologistas en Acción, SteelWatch y BankTrack.
En su denuncia, Opportunity Green sostiene que, en el momento presente, ArcelorMittal «carece de una estrategia climática sólida», tal como exige la OCDE, y que las medidas adoptadas hasta ahora «resultan insuficientes para reducir sus emisiones con la rapidez y magnitud necesarias para mantener el calentamiento global por debajo de 1,5 ºC». Y para muestra, un botón: según detallan los autores de la denuncia, casi el 75% de la producción de la compañía depende de la combustión de carbón, un mineral altamente contaminante, responsables de la emisión a la atmósfera, desde las plantas de Arcelor, de más de cien millones de toneladas de CO2. Eso, mientras sigue sin saberse nada de la actualización de la estrategia climática, obsoleta desde 2021, pese a que el año pasado se anunció una voluntad de modernización. Hasta la fecha, los directivos de la multinacional han basado esa demora en la «incertidumbre regulatoria» del momento; sin embargo, se trata de un argumento que no convence a Opportunity Green.
3.000 millones en ayudas… Con pocos resultados
Claro, que la denuncia tiene otra derivada, igualmente polémica: la cimentada en los cerca de 3.000 millones de euros de financiación pública recibidos por Arcelor para apoyar su ‘transición verde’… Pero que, por el momento, no se han traducido en resultados suficientes. Es ahí donde entra en juego Asturias y, más concretamente, Gijón, escenario de la que debería haber sido la nueva planta de reducción directa de hierro (DRI, por sus siglas en inglés) de Verila, que reemplazaría uno de los altos hornos. Dicho proyecto continúa paralizado, sumándose al creciente abanico de iniciativas de descarbonización aplazadas o, directamente, canceladas por la empresa. Es más, según la documentación presentada, la propia Arcelor ha reconocido que difícilmente cumplirá sus compromisos climáticos para 2030; no en vano, alertan en la organización británica, «desde 2018 la intensidad de carbono de su producción en Europa solo ha disminuido un 5%, muy por debajo de la meta del 35% fijada por la empresa».
Desde las filas de Opportunity Green su responsable jurídica, Kirsty Mitchell, recalca que, «si Arcelor quiere cumplir su compromiso de alcanzar emisiones netas cero para 2050, debe actuar de forma decidida y transformadora ahora», una premura que se espera activar con esta denuncia. Más tajante aún se muestra Paco Ramos, representante de Ecologistas en Acción, consciente de que, «desde hace años reclamamos a Arcelor que cumpla los objetivos climáticos y ambientales. Reducir la contaminación es posible y la industria en Asturias solo tendrá futuro si cambia de modelo».