Jartoka alerta en redes del peligro tras recibir la foto del polémico cartel
Un cartel manuscrito pegado en una pared de la zona de Puerta de la Villa, en Gijón, ha generado inquietud entre vecinos y dueños de mascotas al advertir de la supuesta presencia de veneno para perros como respuesta a la acumulación de excrementos caninos. El mensaje, redactado de forma rudimentaria, señala que “se está echando veneno en la zona” y expresa el hartazgo de quien lo firma por la falta de civismo de algunos propietarios.
La imagen del cartel fue difundida por el creador de contenido y colaborador de miGijón, Jartoka, tras recibirla a través de mensajes privados. En un vídeo publicado en sus redes, Jartoka explica su sorpresa e indignación ante el aviso: “Me llegó esta foto ahora mismo. Una persona pone un mensaje diciendo que va a echar veneno en la zona de Puerta de la Villa porque hay muchas cagadas de perro y está cabreado”.
El colaborador no oculta su enfado con quienes incumplen la normativa municipal. “El que no recoge las cacas es un cacho de cerdo, eso ya lo sabemos todos. Además, es multable no recoger la mierda de tu perro”, recuerda, en alusión a las sanciones previstas por la ordenanza de limpieza urbana. Sin embargo, subraya que nada justifica una amenaza de este calibre y separa claramente la conducta incívica de los dueños del bienestar de los animales. “El perro poca culpa tiene; caga todos los días como tú y como yo”, afirma.
La preocupación aumenta por tratarse de una zona con espacios verdes y áreas frecuentadas por familias. “Hay un parque allí. Igual un perro sale del recinto, echa mano por el prado o algo y es el veneno”, advierte Jartoka, insistiendo en que su mensaje tiene un objetivo exclusivamente preventivo.
Desde el ámbito de la protección animal se recuerda que el uso de venenos en espacios públicos puede suponer un grave riesgo para la salud pública y conllevar responsabilidades penales. Ante cualquier sospecha, se recomienda evitar la zona, extremar la vigilancia durante los paseos y avisar a la Policía Local.
El caso ha reabierto el debate sobre la convivencia en el espacio público en Gijón: mientras el incumplimiento de recoger excrementos debe combatirse con sanciones y educación cívica, las amenazas o acciones peligrosas no son una opción.