Se espera que el modelo entre en vigor el curso que viene; los expertos advierten del posible encarecimiento del coste, mientras los padres del alumnado critican el formato de la reunión y, sobre todo, la actitud del concejal del área, Jorge Pañeda

Sí… La red educativa de Gijón tendrá, al fin, ‘línea caliente’. Tras varios años de peticiones en ese sentido, de protestas ante la reitera falta de acciones por parte de la Administración local e, incluso, de disputas puntuales con los representantes de esta última, los padres del alumnado parecen haber ganado la batalla, toda vez que la ciudad implementará dicho formato a partir del curso que viene, que comenzará en septiembre. De ese modo, quedarán relegados al pasado los platos congelados, las bandejas recalentadas tras varios días de almacenamiento en frigoríficos… En fin, los inconvenientes que desataron el malestar de los progenitores de los estudiantes gijoneses. Claro, que es posible que ese cambio no salga gratis, pues garantizar la elaboración diaria de las comidas para los 32 colegios adscritos, con su consiguiente complejidad logística, podría encarecer el servicio. Y ese fue uno de los puntos puestos sobre el tapete ayer martes, en el transcurso del Consejo Escolar Municipal celebrado en el Centro Integrado de El Coto. Una sesión que situó frente a frente, de un lado, a medio centenar de esos padres, y del otro, al concejal de Educación, Jorge Pañeda, acompañado por Jesús Santos, del Servicio de Seguridad Alimentaria y Sanidad Ambiental del Principado, y por Rafael Suárez-Muñiz, geógrafo y, en otro tiempo, ligado al mundo de la cocina. Y no faltó la tensión…
La intervención de los tres últimos, especialmente de Santos, sirvió para desglosar las ventajas de inconvenientes de cada uno de esos dos modelos antagónicos, la ‘línea fría’, actualmente vigente, y la ‘caliente’… Aunque en un tono que a buena parte del auditorio sonó a defensa del primero. A ese respecto, el representante autonómico detalló que, en efecto, un modelo basado en una cocina centraliza, o varias, que elabore y provea de platos diariamente a los diferentes colegios beneficiarios del servicio es más complejo y, por ende, más caro. ¿La razón? Fundamentalmente, la necesidad de garantizar que los alimentos estén a una temperatura nunca inferior a 63 grados, para evitar la proliferación de bacterias en ellos. «Mantener el frío es fácil, pero mantener el calor, no«, acotó Santos, incidiendo en la necesidad de disponer de equipos que aseguren el mantenimiento de dicha temperatura mínima, y de otros que, en el momento de la ingesta, calientes los platos. Frente a ello, la única ventaja esgrimida fue «el sabor, que se puede asemejar más al de la comida de casa«. Puede parecer una variable menor, pero conviene recordar que figura entre las exigencias de los progenitores. Ante ese aluvión de objetividad Suárez-Muñiz, tras insistir en que hace tiempo que no se dedica a la cocina, aportó que «lo importante es la calidad de los menús«.
«Es como si (Pañeda) pensase que vamos a ir a por él; queremos lo mejor para nuestros hijos, no hay nada ideológico o personal»
Pese a los contras desplegados ayer, Pañeda reiteró que, finalmente, será la ‘línea caliente’ la que se abra paso en los comedores escolares de Gijón. Y, al parecer, ya hay varias empresas interesadas en asumir dicha tarea, aunque aún es pronto para precisar dónde se ubicarán las cocinas que la harán posible. Sin embargo, a pesar de esa conclusión acorde con sus exigencias, a los padres asistentes al Consejo no les gustó un buen puñado de las características de la cita… Empezando por esa aparente defensa de la ‘línea fría’, que a varios de los consultados por este periódico llevó a creer que, finalmente, sería la que se impondría; continuando por el formato general de la reunión, «poco claro y participativo, y sin suficiente aviso previo de participación abierta» a juicio de no pocos, y finalizando por la actitud desplegada por algunos de los ponentes. En particular, por el mencionado Pañeda, que llegó a enzarzarse en una discusión con una asistente que solicitó insistentemente el turno de palabra para formular preguntas. A ese respecto, los progenitores coincidieron en afear el comportamiento «a la defensiva» del edil de Educación, algo que, recalcan, no es nuevo en el aludido. «Es como si siempre pensase que vamos a ir a por él, y no es cierto; sólo queremos lo mejor para nuestros hijos, no hay nada ideológico o personal«, zanjan.
En ese sentido, Pañeda hizo gala de ese mismo talante conciliador cuando, valiéndose de las cuentas en redes sociales del Grupo Municipal del PP, enfatizó que la celebrada ayer en El Coto fue «una reunión útil y necesaria con expertos en sanidad y calidad alimentaria para abordar uno de los asuntos que más preocupa a las familias«. Así, y a fin de aplacar parte de las críticas, concluyó que tanto él como su equipo «estamos trabajando con planificación y rigor para cumplir los plazos y que cualquier cambio se haga con todas las garantías«, de modo y manera que todas las decisiones al respecto se tomen «con criterios técnicos, transparencia y previsión, pensando siempre en el bienestar del alumnado y la tranquilidad de las familias«. Por el momento, se espera que los pliegos estén preparados a lo largo de los primeros dos meses del próximo año.