El partido de Santiago Abascal decidirá el futuro del próximo Gobierno autonómico

El Partido Popular ha ganado las elecciones autonómicas de Extremadura celebradas este domingo, aunque lo ha hecho sin alcanzar la mayoría absoluta. Con el 91,41% del escrutinio completado, la formación liderada por María Guardiola obtiene 29 escaños, uno más que en la anterior legislatura, pero insuficientes para gobernar en solitario.
El resultado confirma un claro vuelco político en la comunidad. El PSOE sufre un duro retroceso y se queda con 18 diputados, diez menos que en 2023. La caída ha generado una fuerte contestación interna y, con más del 80% del voto escrutado, voces del partido trasladaron a RTVE que su candidato, Miguel Ángel Gallardo, debería dimitir “esta misma noche” tras unos resultados calificados de muy negativos.
Por su parte, Vox se convierte en la clave de la gobernabilidad al aumentar de forma notable su representación, pasando a 11 escaños, seis más que en la legislatura anterior. El candidato de la formación, Óscar Fernández, ha insistido en que su prioridad no es entrar en el Ejecutivo, sino condicionar la agenda política desde el Parlamento autonómico.
La izquierda alternativa, bajo la marca Unidas por Extremadura, obtiene siete escaños. Desde Sumar calificaron los resultados como “preocupantes” y hablaron de un “retroceso histórico”, subrayando la necesidad de reconstruir la confianza en un proyecto de progreso y justicia social tras el 21-D.
Durante la campaña, la relación entre PP y Vox ha estado marcada por la confrontación pública, pese a ser potenciales socios. Guardiola ha reiterado su disposición a dialogar “con quien quiera hablar de lo que le interesa a la región”, aunque ha advertido de que no aceptará “retrocesos en derechos”. Un mensaje que anticipa una negociación compleja para la investidura.
La falta de una mayoría alternativa hace poco viable cualquier otro escenario de gobierno, incluido un pacto entre populares y socialistas, descartado por los analistas. Así, Extremadura inaugura el nuevo ciclo electoral con un Parlamento más fragmentado, una derecha reforzada y un PSOE profundamente tocado por el castigo de las urnas.