La escritora polesa presentó en la librería ovetense Matadero Uno ‘La condesa que pudo reinar’, libro sobre este personaje histórico y su relación con José I Bonaparte en una época convulsa como la Guerra de la Independencia en la que ser mujer, tener ideas propias y escoger a quién amar no se perdonaba fácilmente
No la incluyó en ‘Únicas’, su libro en el que cuenta cincuenta historias de mujeres «increíbles», «para hacerle esta novela y centrarme en su personaje». Se trata de Pilar de Acedo y Sarriá, III condesa de Echauz y V condesa del Vado, figura que «sufrió escarnio y exilio, ya que tuvo que vivir más de 50 años exiliada en Francia, por el hecho de enamorarse de alguien equivocado, el rey de España, José I», a la que Alicia Vallina dedica ‘La condesa que pudo reina’ (Plaza & Janés). Juncal Herrero mantuvo una larga conversación con la escritora polesa para el Canal Prestosu de Caja Rural de Asturias sobre esta obra y la época en la que se desarrolla, la de la Guerra de la Independencia (1808-1814).
«Era una mujer adelantada a su tiempo, que, como casi todas las protagonistas de mis novelas, no encajan en la época que les tocó vivir, y es una especie de homenaje», explica la autora sobre una figura de la que la historiografía no habla mucho, más allá de su romance con Pepe Botella, pero con una intensa vida política, cultural e intelectual. La historia se desarrolla a partir de un diario oculto y unas cartas que encuentra tras su muerte Amalia, su hija, marquesa de Montehermoso, que pinta Goya en 1810, artista que sale en la novela, al igual que Victor Hugo, que de niño reside por dos años en Madrid.
La conversación enlaza la vida de Pilar con la José I, mayor que ella, y trata temas como el expolio realizado por el francés. Una interesante aportación de datos históricos que animan a la lectura de la nueva obra de Vallina, quien adelanta que su nuevo trabajo pasará al siglo XX, en concreto a la década de los 40, con una historia que «no tiene nada que ver con el conflicto bélico que asoló nuestro país, pero que es en ese contexto, protagonizada por una figura femenina, pero no femenina al uso». «Salgo un poco de mi zona de confort para contar una historia que es muy desconocida, interesantísima, y que también tienen sentimientos a flor de piel, en medio de una guerra, pero con una referencia muy clara a esta figura femenina de la que hablo».