El colectivo de apoyo a las sindicalistas condenadas, que ya gozan del tercer grado pero aún no han sido indultadas, celebrará a las 19 horas un acto público para mostrar su apoyo a las protagonistas del caso, e invita a todos los ciudadanos a sumarse

El fin de un año y el comienzo de otro acostumbra a ser el momento idóneo para reflexionar sobre lo vivido en los doce mese previos, y para marcar los objetivos y deseos del que está por venir. Para el grupo ‘Sofitu a Les 6 de La Suiza‘, la meta a alcanzar en 2026 está meridianamente clara: que las seis sindicalistas condenadas a tres años y medio de prisión por su defensa de una trabajadora de la pastelería gijonesa La Suiza obtengan, de una vez por todas, el largamente demandado indulto. Y precisamente para visibilizar esa determinación, y para confirmar que su cruzada no decae ni a las puertas de Nochevieja, los miembros de dicho colectivo han convocado para esta tarde una nueva acción reivindicativa. Será a partir de las 19 horas -aunque la concentración empezará a las 18.30-, frente al pabellón de deportes de El Llano; y, aunque los detalles de la misma no han sido revelados, se anima a todos los ciudadanos a sumarse para volver a clamar, sin perder fuerza, que el ejercicio del sindicalismo no es, o no debería ser, considerado delito.
«Para nosotras, 2025 ha sido un año amargo, porque hemos visto a nuestras compañeras entrar en prisión, pero también ha tenido sus luces», destacan desde el grupo convocante. Sus palabra son una referencia a la entrada de las seis en el Centro de Inserción Social (CIS) ‘El Urriellu’, ocurrida en julio, pero también a la concesión del tercer grado a todas las condenadas, del que disfrutan en la actualidad. Un logro, ese último, fruto, en buena medida, de «la solidaridad demostrada por la sociedad», y que da las alas necesarias para continuar en la liza. Así, «vamos a seguir peleando, eso debe quedar claro; lo haremos hasta que tengan la plena libertad que se merecen», advierten. Porque, recalcan en el ‘Sofitu’, todo cuando viene sucediendo desde el pasado verano no es sino el resultado de una atroz injusticia. Al fin y al cabo, «lo único que hicieron fue defender los derechos de una trabajadora precaria. Ni más, ni menos. Y eso en ningún caso tendría que ser visto como un motivo de condena».