Una afectada gijonesa apunta a posibles irregularidades en Villamanín

La polémica surgida en torno a las participaciones del Gordo de Navidad vinculadas a la Comisión de Fiestas de Villamanín continúa sin resolverse y amenaza con trasladarse a los tribunales. Así lo asegura Belén Fernández, vecina de Gijón, cuya familia adquirió una papeleta premiada y que denuncia “opacidad, contradicciones y una ausencia total de información oficial” por parte de los responsables de la organización.
Según relata Fernández, la situación se mantiene prácticamente igual desde el pasado 22 de diciembre, día del sorteo. Tras conocerse que algunas papeletas podían no corresponderse con décimos correctamente registrados, comenzaron a circular rumores entre los compradores. “Al principio todo era alegría, pero pronto empezaron las dudas: papeletas fuera de premio, números que no cuadraban y explicaciones que no llegaban”, afirma.
El 26 de diciembre se celebró una reunión informativa en el hogar del pensionista del municipio, después de que el Ayuntamiento decidiera desvincularse del encuentro. Para acceder, los asistentes tuvieron que identificarse con DNI, facilitar sus datos personales y mostrar sus papeletas. En el encuentro participaron entre 200 y 300 personas, según la estimación de Fernández.
Durante la reunión, varios jóvenes que habían vendido participaciones reconocieron errores en la gestión, pero, según la afectada, “no eran ellos los responsables reales de la Comisión de Festejos”. Fernández sostiene que los verdaderos organizadores eludieron responsabilidades y trasladaron el peso del problema a vendedores de apenas 18 años, algunos de los cuales terminaron abandonando la sala entre lágrimas.
Uno de los aspectos más graves, a su juicio, es la falta de claridad sobre el número real de décimos adquiridos y repartidos. “En un primer momento se dijo que no había décimos, solo participaciones, pero después apareció documentación que acredita la retirada de al menos 81 décimos de una administración de lotería”, explica. Parte de esos décimos, añade, ya habrían sido cobrados, sin que se haya informado oficialmente de quién los percibió ni en qué condiciones.
Fernández considera inverosímil la versión de que un taco de papeletas premiadas apareciera olvidado en una mochila tras el sorteo. “Un error puede ocurrir, pero no se sostiene cuando pasan los días, no se dan explicaciones y se ocultan datos”, afirma. En este contexto, denuncia también el cierre de la página de Facebook de la Comisión de Fiestas, lo que, a su entender, ha contribuido a aumentar la desconfianza entre los afectados.
Ante esta situación, la vecina de Gijón no descarta acudir a la Guardia Civil si no se ofrecen explicaciones claras antes del 7 de enero. “No se trata solo de cobrar un premio, sino de saber qué ha pasado, cuántos décimos se compraron, quién los gestionó y quién los ha cobrado. Si no hay respuestas, estaremos ante algo más que un error”, sostiene, apuntando a una posible estafa que debería investigarse por vía judicial.
Fernández también cuestiona la propuesta de un reparto solidario del premio mediante una quita consensuada. “No se puede pedir que la gente firme acuerdos sin información previa ni garantías legales”, señala, recordando que cualquier pacto debería formalizarse ante notario y con pleno conocimiento de la situación real.
Mientras tanto, asegura que crece el malestar entre los compradores de papeletas, muchos de ellos vecinos del propio municipio, que prefieren no dar la cara públicamente. “Hay miedo a señalar a personas conocidas, pero también indignación porque algunos miembros de la comisión habrían cobrado décimos mientras otros no pueden cobrar lo suyo”, concluye. La polémica sigue abierta y, salvo un giro inesperado, todo apunta a que será la Justicia quien tenga la última palabra.