El aumento de estos vehículos en Gijón genera tensiones en barrios como El Polígono, donde los residentes denuncian una situación «insostenible»
La presencia masiva y prolongada de autocaravanas y campers en distintos puntos de Gijón ha vuelto a encender el malestar vecinal. Esta vez, el foco se sitúa en el barrio de El Polígono, donde residentes denuncian que la ocupación de plazas por este tipo de vehículos se ha convertido en un problema cotidiano que condiciona seriamente su día a día.
«Es de vergüenza cómo está el Polígono», relata uno de los vecinos afectados, que asegura haber contabilizado más de 25 autocaravanas estacionadas durante días en el entorno. «Se pasan ahí jornadas enteras y no tenemos dónde aparcar. Yo tengo que dejar el coche a diez minutos de casa, por la zona del Instituto Número 1, y aquello está igual de lleno», explica, visiblemente molesto. La situación, añaden, se ha agravado tras la supresión del aparcamiento de Peritos y mientras avanzan las obras del nuevo parking junto a la futura comisaría de la Policía.
Estas quejas vecinales no surgen en el vacío, sino que se suman a un debate abierto desde hace años en la ciudad. Aparcamientos como los de El Molinón, Hermanos Castro o La Tejerona se han convertido en puntos habituales de concentración de autocaravanas, muchas de ellas estacionadas durante semanas o incluso meses. Una práctica que, aunque legal en términos de estacionamiento, genera tensiones por la ocupación prolongada de plazas pensadas para turismos.
Ante este escenario, la Concejalía de Tráfico y Movilidad del Ayuntamiento de Gijón ha iniciado la compra de gálibos móviles para limitar el acceso de vehículos de gran altura a determinados parkings. El concejal responsable del área, Pelayo Barcia, ha defendido la medida como una forma de garantizar «un uso cívico del espacio público», subrayando que «una autocaravana es un objeto de ocio y no puede imponerse a una necesidad básica como es la movilidad diaria de los vecinos».
La iniciativa cuenta con el respaldo, aunque con matices, de la Federación de Asociaciones Vecinales de Gijón (FAV), que considera necesario liberar plazas para el uso ciudadano, pero insiste en la urgencia de aprobar una Ordenanza de Movilidad que fije criterios claros y estables. «No se puede ir de ocurrencia en ocurrencia», advierten desde el movimiento vecinal organizado.
Mientras tanto, colectivos autocaravanistas rechazan las restricciones y recuerdan que estacionar no es acampar, reclamando áreas específicas que eviten conflictos. Un debate complejo que se produce, además, en un contexto de crecimiento del sector: en Asturias, las ventas de autocaravanas y campers aumentaron en 2025 hasta las 181 unidades, según datos de Aseicar.
Para los vecinos de El Polígono, sin embargo, la estadística queda lejos de su preocupación inmediata. «No estamos en contra de nadie», insisten, «pero la situación es insostenible». Reclaman soluciones urgentes y equilibradas que compatibilicen el turismo itinerante con el derecho de los residentes a aparcar cerca de sus casas. Un equilibrio que, por ahora, sigue pendiente en las calles de Gijón.




