Sin nuevas pistas desde la aparición de dos cañas de pescar a comienzos de la semana pasada, patrullas de la Guardia Civil controlarán esporádicamente la zona costera, y los helicópteros harán vuelos cuando el tiempo y el servicio lo permitan

Es algo bien sabido que, de hecho, ya se compartió en este mismo diario a comienzos de la semana pasada: en todo operativo de búsqueda, el tiempo es el factor fundamental. Y, tras nueve días de ausencia, ese mismo tiempo ha obligado a tomar una decisión dolorosa, aunque necesaria, en lo concerniente a la desaparición de Juan Carlos Suárez, el pescador avilesino de 51 años al que se perdió el rastro en la tarde del 10 de enero, en la costa de Coaña. La falta de resultados desde el hallazgo de dos cañas de pescar a comienzos de la semana pasada, y el correr de las jornadas sin nuevas pistas, ha llevado a los organismos implicados en el dispositivo a reducir sensiblemente las fuerzas desplegadas. Así, tal como ha informado la Guardia Civil, desde este lunes patrullas de la compañía de Luarca controlarán por tierra, de forma esporádica, la franja litoral, mientras que el helicóptero del Servicio Aéreo del instituto hará vuelos puntuales sobre el lugar, especialmente durante las bajamares, siempre que la climatología y las necesidades del servicio lo permitan. Y lo mismo sucederá con la aeronave de Bomberos del Principado; de hecho, este último servicio no enviará unidades terrestres.
De este modo, las esperanzas están puestas ahora en que un golpe de suerte -y los caprichos de las mareas, siempre y cuando la desaparición se produjese en aguas del Cantábrico- permita localizar al ausente en una de esas batidas puntuales. Eso o, al menos, dar con una nueva pista que ayude a aclarar cuál es su paradero. Y es que a Suárez se le dejó de localizar en la tarde del sábado 10, si bien es cierto que dos días después, el lunes, se encontró una caña de pescar de su propiedad en la playa de Pedreyada. Al día siguiente, martes, una segunda caña fue localizada a doscientos metros al este de donde apareció la primera. Ambos hallazgos insuflaron fuerza y ánimos a los profesionales de la Benemérita, Bomberos del Principado, Salvamento Marítimo y Cruz Roja implicados en el despliegue, que redoblaron esfuerzos… Aunque sin éxito. Y el azar quiso que, mediada la semana, el viento y la mala mar forzasen a retirar las embarcaciones utilizadas hasta la fecha, y a limitar notablemente el vuelo de las aeronaves. De hecho, el jueves el helicóptero de la Guardia Civil tuvo que retornar a la base poco después de despegar, aunque es cierto que el viernes, aunque no se contaba conque pudiese salir, finalmente sí lo hizo. Aun así, hasta el momento nada nuevo se ha sabido.