Delegación del Gobierno y los Ayuntamientos de Oviedo, Gijón, Avilés y Siero convocan minutos de silencio para llorar a las víctimas mortales, 39 a estas horas, y solidarizarse con los heridos y familiares; hay casi medio centenar de hospitalizados

‘Adamuz‘ era un nombre, hasta la tarde de ayer, ampliamente desconocido para una inmensa mayoría de españoles. Un lugar pocas veces mencionado. Un diminuto municipio situado en la provincia de Córdoba, habitado por poco más de 4.000 personas y cuya quietud cotidiana, salvo excepciones, solo rompía el frecuente paso de los trenes por la cercana línea de alta velocidad que enlaza la provincia con Madrid. Todo eso cambió a las 19.45 horas del domingo, cuando el descarrilamiento de los últimos vagones de un convoy de la empresa Iryo que circulaba entre Málaga y Madrid, y el choque contra ellos de un ALVIA de RENFE que cubría el trayecto de Madrid a Huelva, provocó la que ya se perfila como una de las peores catástrofes ferroviarias de la historia reciente de España. A estas horas son ya 39 los muertos, incluido el maquinista del ALVIA, y hay más de 150 heridos; de ellos, medio centenar permanece hospitalizado, y once, incluido un menor, están en estado grave. Y Asturias, ante tamaña tragedia, ha guardado un minuto de silencio en varios de sus municipios, así como en la sede de Delegación del Gobierno central en la región, para solidarizarse con las víctimas y con sus allegados.
Ese último organismo ha sido, por su trascendencia, el que ha abanderado el gesto, respondiendo al llamamiento hecho a escala nacional por a Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP). Concentrados a las doce en punto a las puertas del edificio, la delegada del Gobierno, Adriana Lastra, y la vicepresidenta del Ejecutivo autonómico, Gimena Llamedo, han presidido el acto, acompañadas por representantes de los distintos partidos con presencia en la Junta General del Principado, y por mandos de las Fuerzas Armadas, de la Guardia Civil y de la Policía Nacional. La propia Llamedo ha declarado a los medios que, «ante un accidente tan trágico como este, trasladamos nuestras condolencias, nuestro cariño, y nos sumamos al dolor de todo un país y, en concreto, de Andalucía«. Por su parte el presidente asturiano, Adrián Barbón, quien no ha podido acudir al acto, se ha pronunciado por medio de sus redes sociales, afirmando que «mi corazón está con las familias de las personas fallecidas y con las personas heridas, a las que deseo que se recuperen«. De hecho, Barbón ya recurrió a X ayer para compartir el mensaje del presidente de la nación, Pedro Sánchez, con el que confirmó que «el Gobierno está trabajando con el resto de autoridades competentes y los servicios de emergencia para auxiliar a los pasajeros«.
Escenas similares se han reproducido en varios municipios del territorio. Igualmente en Oviedo, y a la misma hora, el alcalde de la capital asturiana, Alfredo Canteli, del PP, salía a la plaza de la Constitución y enmudecía durante el minuto de rigor, al igual que el resto de integrantes de la Corporación. Más al noreste, en Gijón, un muy oportuno ‘Asturias patria querida’ repicado por las campanas del Ayuntamiento coincidió con la concentración, en la plaza Mayor, de la práctica totalidad del Pleno, con la regidora, la forista Carmen Moriyón, al frente. En la otra gran urbe costera de Asturias, Avilés, la socialista Mariví Monteserín se situaba al frente del homenaje, hecho a las puertas de la Casa Consistorial, en una plaza de España no demasiado concurrida por el mal tiempo de la jornada. Y también en Siero han querido sumarse a «la muestra de recuerdo y cariño por las víctimas del accidente»; así lo han hecho bajo instrucciones de su alcalde, Ángel Antonio ‘Cepi’ García González, del PSOE, visiblemente compungido por el alcance de un desastre que, pese al desesperado trabajo de los equipos sanitarios, aún podría ver aumentar su número de bajas mortales.



