El presidente del Gobierno, desplazado al lugar de la tragedia, celebra que «el Estado ha actuado unido, coordinado y con lealtad», y garantiza que, una vez se conozcan las respuestas, se pondrán «en conocimiento de la opinión pública»
¿Cómo se asume algo del alcance de lo ocurrido ayer en Adamuz? ¿Cuál es la forma de asimilar que, de un plumazo, fruto de un descarrilamiento ferroviario, primero, y de una colisión con otro tren, después, 39 personas pierdan la vida y más de 150 resulten heridas, algunas de gravedad? Es, sobra aclararlo, una pregunta tramposa: no existe una forma clara, ni fácil, de hacerlo. Pero sí hay algo que puede ayudar en ese proceso: conocer la verdad de lo ocurrido, hasta sus últimas consecuencias. Y eso es precisamente lo que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha prometido esta mañana. Lo ha hecho desde el escenario del accidente, al que se ha desplazado en compañía del ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska; por el presidente de la Junta de Andalucía, Juan Manuel Moreno Bonilla, y por el alcalde de Adamuz, Rafael Ángel Moreno. Allí, y a la vista del alcance de la tragedia, el dirigente nacional ha decretado tres días de luto oficial, que entrarán en vigor esta medianoche y se prolongarán hasta la misma hora del jueves.
«Hoy es un día triste para España«, ha declarado ante los medios Sánchez, verbalizando el mensaje previamente emitido por escrito a través de sus cuentas en distintas redes sociales: «nuestro recuerdo, nuestro pensamiento, nuestra solidaridad y todo el abrazo de la sociedad española» para los heridos -de los cuales doce continúan en la UCI, y nueve siguen en estado grave-, y para los familiares y allegados de todos los implicados en el suceso, supervivientes o fallecidos. A todos ellos, al igual que al conjunto del país, el presidente ha garantizado que «vamos a dar con la verdad (de lo ocurrido), vamos a conocer la respuesta y, cuando se conozca, con absoluta transparencia y claridad, lo pondremos en conocimiento de la opinión pública«. Hasta ese momento, ha proseguido, el Estado que lidera seguirá «protegiéndoles, asistiéndoles en todo lo que necesiten y durante todo el tiempo que sea necesario«, un duro cometido del que ha reconocido «la entrega, la profesionalidad y la humanidad» de los equipos de rescate.
Finalmente, Sánchez ha puesto el foco en las que son, a su juicio, las dos exigencias que se les deben hacer a las Administraciones ante un caso como el que ha sacudido a la nación: «unidad en el dolor y unidad en la respuesta«. Y ambas, ha remarcado, se han cumplido, toda vez que «desde el mismo momento e que se produjo esta tragedia, el Estado ha actuado como tenía: unido, coordinado y con lealtad». Algo que ha quedado patente en la reacción de Moreno Bonilla. El presidente andaluz y miembro del principal partido en la oposición nacional, el PP, ha dejado a un lado toda diferencia ideológica y se ha sumado al pesar trasladado por Sánchez, advirtiendo, además, que el de identificación de los fallecidos «será un proceso intenso, duro y complicado«. No obstante, el más compungido durante la comparecencia ha sido el alcalde del municipio cordobés de Adamuz, el socialista Rafael Ángel Moreno. Tras aplaudir la «magnífica coordinación» entre los organismos de emergencias locales, regionales y nacionales, el regidor ha emitido «mi más sentido pésame» a los cercanos a los muertos, y a celebrado el despliegue de solidaridad demostrado por los vecinos a los que representa.