El vehículo, cuyo conductor resultó ileso, circulaba por la A-8 cuando, a la altura de Carreño, perdió firme y acabó en la cuneta; a primera hora otro camión sufrió el mismo destino en esa autovía, y por la tarde el viento tumbó un segundo en Podes

Entre el viento, la lluvia y lo caprichosa que suele ser la realidad de la circulación, está claro que la jornada de ayer podría describirse como un auténtico ‘Miércoles Negro’ para el transporte por carretera en Asturias. Mediada la tarde un camión cisterna articulado que circulaba por la A-8 perdía firme y acababa volcado en la cuneta, a la altura del concejo de Carreño; afortunadamente, su conductor resultó ileso. El hecho no pasaría de lo meramente anecdótico de no ser porque, a lo largo del día, otros dos vehículos pesados sufrieron destinos parecidos; uno de ellos, de hecho, en esa misma autovía. Eso sí, en ninguno de los tres casos los ocupantes sufrió daño alguno, limitándose los desperfectos a lo meramente material… Y, eso sí, a una desagradable sorpresa que ninguno de los implicados, muy seguramente, podrán olvidar jamás.
Comenzando por el más cercano de los tres sucesos, el de ese tercer camión, la sala del 112 Asturias recibió el aviso a las 17.45 horas, y de inmediato fueron enviados a la zona siete efectivos de Bomberos del Principado procedentes del parque de la cercana Avilés, varias patrullas de la Guardia Civil y profesionales médicos. Para cuando llegaron al escenario, localizado en el punto kilométrico 3,94 de la A-8, el camionero aún permanecía en la cabina, y precisó de ayuda para lograr abandonarla; no obstante, los efectos sobre su persona no pasaron de un simple dolor de cabeza y un lógico susto y, tras una breve exploración médica sobre el terreno, fue dado de alta. Una vez retirado el vehículo, para las 18.36 horas el operativo se daba por finalizado; con todo, sí se produjeron importantes retenciones desde ese punto, mientras se desarrollaron las labores de rescate y despeje.

Casi dos horas y media antes, a las 15.10, la Benemérita había registrado la alerta de que otro camión, esta vez con caja adherida a la cabina, había volcado en el camino que lleva al cabo Negro, cerca de la localidad de Podes, en el término municipal de Gozón. Agentes, sanitarios y bomberos se movilizaron de inmediato pero, de nuevo, para cuando alcanzaron la ‘zona cero’ descubrieron, felizmente, que el conductor, de nacionalidad polaca, no había sufrido más perjuicio que la incomodidad de tener que lidiar con la empresa aseguradora del vehículo. Sin necesidad de asistencia médica de ningún tipo el camión, que descansaba sobre su costado derecho en un prado que bordeaba la carretera, fue enderezado y sacado de la zona. No fue necesario cortar el tráfico en ningún punto; en buena medida, porque la vía es de escaso uso.
Mucho más aparatoso fue el primero de los tres incidentes protagonizados por vehículos pesados que se dieron ayer. De nuevo en la A-8 y a eso de las 8.49 horas, según confirmaron fuentes de la Guardia Civil, un ‘tren de carretera’ formado por un camión con caja fija y un remolque que avanzaba en dirección a Cantabria no pudo resistir el embate de las fuertes rachas de viento. Mientras circulaba por el viaducto que discurre sobre la ría de Navia, el transportistas al volante vio con horror como el mencionado remolque se desequilibraba y, finalmente, volcaba, obstruyendo el tráfico en el punto kilométrico 480. Una vez en la zona, los uniformados del instituto armado trazaron un desvío provisional hacia la N-634 a la altura del kilómetro 483, que estuvo en servicio durante más de cuatro horas. Finalmente, a las 12.26 se restableció la circulación, no sin antes haberse dado atascos kilométricos.