El socialista asturiano rebate las críticas del sector agrario tras las tractoradas y asegura que el tratado no rebajará los controles ni dañará al campo

Mientras los tractores aún resuenan en la memoria reciente de Oviedo, con el campo asturiano en pie de guerra contra el acuerdo comercial entre la Unión Europea y Mercosur, una voz asturiana se desmarca del consenso político y social que ha dominado el debate regional. El eurodiputado socialista Jonás Fernández ha salido en defensa “sin fisuras” del tratado, asegurando que ni amenaza la seguridad alimentaria ni pone en riesgo al sector primario. En un artículo publicado en La Nueva España, Fernández responde a las críticas surgidas tras las movilizaciones masivas del sector agrario y la reciente decisión del Parlamento Europeo de denunciar el acuerdo ante el Tribunal de Justicia de la UE, una iniciativa que salió adelante por apenas diez votos. El eurodiputado, que votó en contra de llevar el tratado a los tribunales, resta importancia a ese paso, que califica de “táctica dilatoria” sin impacto real en la entrada en vigor del pacto.
Frente a las acusaciones de competencia desleal y de apertura a productos con estándares inferiores, Fernández se muestra tajante: “No existe ni una sola línea que altere las actuales políticas de calidad y seguridad alimentaria”. Asegura que los controles sanitarios y fitosanitarios no solo se mantendrán, sino que se reforzarán tanto en frontera como en origen. En el terreno económico, el eurodiputado desmonta uno de los argumentos más repetidos por el sector agrario: el diferencial de costes con los países sudamericanos. Recuerda que economías como Brasil o Argentina operan con tipos de interés muy superiores a los europeos y que los agricultores comunitarios cuentan con el respaldo de la Política Agrícola Común. Como ejemplo, cita la carne de vacuno: las importaciones actuales rondan las 200.000 toneladas, mientras que el acuerdo fija una cuota máxima de 99.000 toneladas con aranceles controlados y sistemas de monitorización.
Fernández también lanza un mensaje directo a los productores asturianos, a quienes anima a ver el tratado como una oportunidad para exportar productos de calidad, como sidras y vinos, actualmente penalizados con aranceles superiores al 35%. Además, destaca que la llegada de fertilizantes y piensos a menor coste podría aliviar la presión económica sobre las explotaciones. Pero el eurodiputado amplía el foco más allá del campo. Defiende que el acuerdo puede beneficiar a la industria y los servicios asturianos, con un ahorro arancelario global de 4.000 millones de euros anuales y un potencial incremento del 60% en las exportaciones europeas. Sectores como el automóvil, la maquinaria, los productos químicos o los metales, con fuerte presencia en Asturias, podrían verse especialmente favorecidos. En un tono marcadamente político, Fernández recuerda además la dimensión geopolítica del tratado, clave para garantizar el acceso europeo a materias primas críticas, y acusa a la extrema derecha de “contaminar el debate público” con intereses externos.