Según el 112 murciano hay seis personas heridas leves, y los daños en el automotor son mínimos; aun así, el suceso se produce en un momento de tensión tras las tragedias de Adamuz y Gelida, y con la huelga de maquinistas convocada para febrero

Enero de 2026 está revelándose como un mes fatídico para el sector ferroviario español. Si el pasado domingo 43 personas fallecían tras el choque de un ALVIA de RENFE contra un convoy de Iryo descarrilado ante la localidad cordobesa de Adamuz, y el martes la caída de un muro acababa con la vida de un maquinista de Rodalies a la altura de la barcelonesa Gelida, este jueves un tercer suceso se ha añadido a esa triste lista… Aunque, afortunadamente, de una entidad infinitamente menor que la de los dos precedentes. Minutos después de las doce del mediodía un tren de vía de estrecha que circulaba cerca de Alumbres, en Cartagena, ha colisionado contra el brazo de un camión grúa que invadió el trazado ferroviario. Según han confirmado fuentes del 112 murciano, los daños personales se limitan a seis viajeros con heridas leves y algún cuadro de ansiedad, y los materiales, a ventanillas rotas y a algunas abolladuras y desconches en la pintura. No obstante, lo ocurrido ha inflamado aún más los ánimos de un sector profesional que ya se prepara para las tres jornadas de huelga general que el Sindicato Español de Maquinistas Ferroviarios (SEMAF) ha convocado para los días 9, 10 y 11 de febrero.

Siempre a tenor de lo relatado por el 112 de la Región de Murcia, el choque se dio cuando el tren -un pequeño automotor diésel de la Serie 529 de RENFE, construido a principios de la década de 2010 y heredado por dicha operadora de la flota de la extinta FEVE- cruzaba frente al pueblo de Los Partidarios, a apenas dos kilómetros del apeadero de La Unión. Por razones que aún se están investigando el camión, que realizaba trabajos cerca del balasto, reculó demasiado y situó el brazo de su grúa demasiado próximo a la vía, golpeando el costado del tren y quebrando una de sus ventanillas. Consciente del impacto desde el primer instante, el maquinista paró el único coche del automotor, comprobó el estado de los pasajeros y, tras informar a control de tráfico y a emergencias, mantuvo la calma de los nerviosos usuarios hasta la llegada de los profesionales de rescate, de los agentes de la Guardia Civil y del personal médico. La evacuación se llevó a cabo sin mayores incidentes, y los sanitarios prestaron asistencia por cortes, magulladuras y nervios a todos aquellos que lo precisaron. Se prevé que la unidad de RENFE afectada regrese al servicio en muy poco tiempo.