El Ayuntamiento completa con éxito, y bajo la atenta mirada de muchos curiosos, la renovación del sistema de la emblemática pieza, aquejada de un fallo en su tarjeta electrónica; a estas horas, las manecillas ya dan la hora correctamente
Como dirían los docentes de antaño… ¡Atentos en el aula! ¡Que levanten la mano aquellos que consideren un engorro tener que poner en hora sus relojes! Porque, a menos que hablemos de los sencillos mecanismos analógicos, que solo requieren girar su corona, enfrentarse a uno de esos cachivaches electrónicos suele requerir al ciudadano promedio ciertas dosis de habilidad, algo de paciencia y una inversión de tiempo. Lo mismo que, en la mañana de ayer viernes, desplegaron los técnicos del Ayuntamiento para corregir el desfase que aquejaba al reloj de ‘La Escalerona’, una de los más emblemáticos de la ciudad… Aquejado, desde horas antes, de un fallo que impedía la salida de los pulsos necesario para hacer avanzar las manecillas. Un problema que ya está subsanado, pero que alimentó alguna que otra escena cómica; por ejemplo, la sorpresa de cierta transeúnte que, al echar un vistazo a la pieza y, después, comprobar la de la pantalla de su propio smartphone, no salía de su desconcierto.
Según han confirmado fuentes municipales, el fallo fue localizado por los técnicos en la tarjeta electrónica del reloj patrón, responsable del envío de esos pulsos antes mencionados. Para acceder a ella, la cuadrilla de tres operarios hubo de ‘destripar’ el equipo, accediendo a su maquinaria y renovando por completo los sistemas encargados de su funcionamiento. Por supuesto, que el tono no lleve a equívoco; es una operación que no entraña una complejidad excesiva. Sin embargo, para no pocos curiosos se volvió un hito digno de ser observado, contemplado e, incluso, inmortalizado con sus dispositivos móviles, consciente de que no todos los días el reloj de ‘La Escalerona’ se ve así, literalmente abierto al público. El propio concejal de Infraestructuras Urbanas y Rurales, Gilberto Villoria, reconoció ayer la importancia de la labor ejecutada por los profesionales al recordar que «cuidar estos detalles e invertir en su correcto funcionamiento es también una forma de cuidar a Gijón y respetar su historia».