En esta segunda parte de la entrevista concedida a miGijón, el portavoz local de Izquierda Unida profundiza en algunos de los debates de mayor calado en la ciudad, como el de la movilidad, la llegada del Grupo Quirón o la seguridad internacional

Con 182 kilómetros cuadrados, una población que roza los 270.000 habitantes, una distribución en barrios y parroquias digna de un puzle de complejidad nada desdeñable, cientos de negocios operativos, miles de necesidades diarias y un buen puñado de problemas por atajar, no sorprende que hablar de Gijón, a la sazón la mayor ciudad del Principado, dé para horas. Y horas. Y más horas. De ahí que, tras la primera entrega de esta entrevista concedida a miGijón, Javier Suárez Llana (Castrillón, 1989), portavoz local de Izquierda Unida (IU), aclare su garganta, tome aire y se mentalice para encarar la segunda parte del coloquio. Porque lo cierto es que en ella no escasean lo temas intensos, cuando no, directamente, polémicos: los numerosos déficits en materia de movilidad, la persistente contaminación de la Zona Oeste, el aterrizaje de la Universidad Europea y del Grupo Quirón… Sin olvidar, claro, la cada vez más tensa situación internacional, con el tradicional mascarón de proa de Occidente, Estados Unidos, convertido en un actos poco de fiar de la mano de su volátil presidente, Estados Unidos, y una Europa obligada a mirar a la cara a una muy real amenaza que requiera de autosuficiencia en la defensa. En fin, un vastísimo y complejo abanico de cuestiones que este concejal, de tono sereno y discurso argumentado, no elude abordar, siempre con la mirada puesta en esa fecha, el 28 de mayo de 2027, en que el destino de la urbe en la que residen, y a una parte de cuyos habitantes representa, volverá a decidir su destino en las urnas.
¿Y qué decir de la movilidad, otro de los grandes caballos de batalla de IU?
Ahí no prometieron nada, así que… Siempre digo que, partiendo de la diferencia ideológica, hay que reconocerle al concejal de Tráfico, Pelayo Barcia, que es el más coherente, porque sigue defendiendo las mismas posiciones que durante sus cuatro años en la oposición. Dicho esto, en materia de movilidad ha habido un retroceso de años… Y esto es algo que pensé que jamás afirmaría, pero Oviedo nos está adelantando. La capital tiene una Zona de Bajas Emisiones (ZBE), y ha anunciado que va a regular los patinetes eléctricos. Eso lo trasladas a Gijón, y es que no hay nada. Miento, sí… Hay una política que se basa en no molestar al coche, y una serie de pautas. Y no olvidemos que Foro fue capaz de renunciar a las ayudas al transporte por ello, aunque eso supusiese pagar más, tal como está sucediendo.
Bueno, el foco está puesto ahora en los gálibos que se quieren instalar en determinados aparcamientos, para evitar el acceso de autocaravanas. ¿Qué opinión le merece esa táctica del área de Tráfico?
No son la solución. Y es un asunto en el que se nota la ausencia de una Ordenanza de Movilidad que lo regule. Si hablamos de turismo de autocaravanas, Gijón debe disponer de un área de servicio, como es costumbre en toda Europa; en eso seguimos teniendo un déficit. Otra cosa es estacionar tu autocaravana cuando la tienes y la utilizas un mes al año, pero los otros once quieres tenerla en la calle. Y no. Si tienes una autocaravana, debes tener donde dejarla. Gijón tiene espacios para ello: el Centro de Transporte, en Tremañes; parcelas de la Autoridad Portuaria… Pero, claro, en ausencia de esa Ordenanza, la autocaravana es un vehículo y puede estacionar en cualquier plaza, siempre y cuando quepa, igual que un coche. Lo de los gálibos es jugar a la improvisación, poner un parche, y eso no va a resolver nada.
«El tuk-tuk ha generado problemas en muchas ciudades, al no estar claro por dónde pueden transitar, dónde deben aparcar, cómo tributan… Es algo que, como lo de los gálibos para autocaravanas, se solucionaría si tuviésemos una Ordenanza de Movilidad»
Ese ámbito, el de la movilidad, ha vivido hace unas semanas el despliegue del primer tuk-tuk en la ciudad, algo tampoco exento de polémica… Ustedes mismos solicitaron una normativa específica.
Lo que planteamos fue una regulación de una actividad que, ahora mismo, está en un vacío legal, aunque sabemos el impacto que ha tenido en otras ciudades, como Madrid, Alicante, Barcelona… En muchos lugares ha generado problemas, al no estar claro por dónde pueden transitar, dónde deben aparcar, cómo tributan… Al final, están ocupando espacio público. Y también han generado una competencia desleal con el taxi. Sí, de acuerdo, hoy solo es un tuk-tuk… Pero parece razonable pensar que solo es el inicio. Por eso, lo que planteamos es adelantarnos, evitar el problema en vez de atajarlo a toro pasado, como nos ocurrió con los patinetes. Eso sin contar que Gijón es una ciudad perfectamente paseable y con un buen transporte público; por eso, para vecinos y para turistas hay recursos suficientes como para recurrir a algo como un tuk-tuk.
El tuk-tuk es algo novedoso, pero no lo son esas cuestiones recurrentes en Gijón, que cada poco retornan al debate público. El ‘Solarón’, por ejemplo, es una de ellas; ya ha salido en esta entrevista, de hecho… ¿Qué futuro le augura?
Va a depender del liderazgo que sea capaz de ejercer la ciudad. Y ya no digo solo la alcaldía, o el Gobierno. El liderazgo debe ejercerlo el conjunto de la ciudad: fuerzas políticas, sociales, elementos económicos… Creo que el proyecto básico de la estación intermodal que lanzó ‘Gijón al Norte’ es el mejor de los que se fueron presentando en estos años. Es moderno, logra una alta integración, garantiza la intermodalidad y elimina la barrera ferroviaria. También creo que la propuesta de reordenación del ‘Solarón’ por parte del Ayuntamiento y del Principado, sin ser la nuestra, avanza. Si algo nos da coherencia y credibilidad a las fuerzas políticas, es reconocer que algo se hace bien cuando se hace así. Y esto es un avance… Aunque no colma. Lo que hoy es un parque tiene que seguir siendo un parque, y en esa posición nos mantenemos. Pero, al hablar de esto, el tema fundamental es la movilidad, y ahí tenemos claro que lo que mueve a los asturianos son las Cercanías, y que lo que necesitamos es el Metrotrén. Con él, tendremos siete estaciones en el municipio; eso es lo que revolucionará la movilidad en nuestra ciudad, y en todo el centro de Asturias. Debe ser la prioridad.
Ya que ha hablado de liderazgo, ¿lo percibe en esa otra gran cruzada que es la lucha contra la contaminación y los accesos a El Musel?
Sobre eso, lo primero que quiero hacer es valorar muy positivamente el ejercicio de resistencia y movilización que hace el barrio de La Calzada, que ha vuelto cada miércoles a Cuatro Caminos para protestar. En el otro lado, no podemos decir lo mismo del Ministerio de Transportes, el gran desaparecido en todo este asunto; al último Consejo Social estuvo invitado, y no pareció. Y, entre medias, falta un ejercicio de liderazgo por parte del Gobierno local. Alguien que ostenta la alcaldía no puede dar batallas por perdidas, y no puede ser que Foro y Moriyón, cuando ocurrió lo del vial de Jove, se limitasen a mandarle cartas al ministro. Si a la Administración municipal no me interesa el asunto, al Ministerio menos le va a importar.
«Con Quirón y la Europea, Moriyón se ha erigido en una suerte de conseguidora, o de defensora, de dos empresas privadas que vienen a hacer negocio con dos servicios esenciales, lo que va contra los intereses de la comunidad y de la ciudad»
En lo que sí parece estar liderando el Ayuntamiento es en la llegada del Grupo Quirón y de la Universidad Europea a la ciudad…
La alcaldesa se ha erigido en una suerte de conseguidora, o de defensora, de dos empresas privadas que vienen a hacer negocio con dos servicios esenciales, lo que va contra los intereses de la comunidad y de la ciudad. Y, ojo, aquí el Gobierno de Asturias tampoco está acertando. No está interviniendo como debería para frenar ese aterrizaje; sobre todo, el de Quirón, que sabemos a ciencia cierta que es una empresa vampira. Ahí está su gestión de los hospitales públicos privatizados en Madrid… No hay ningún argumento, desde la defensa de los intereses de Gijón y de los gijoneses, para que la alcaldesa presuma de facilitar la llegada de estas inversiones. Son una pésima noticia que, a mayores, se aprovechan de un momento de debilidad de nuestro sistema público de salud a escala nacional y, en lo local, de complicaciones como la ampliación de Cabueñes, que no acaba de activarse.
De todos modos, el grueso del debate crítico a pie de calle se centra en Quirón y, por extensión, en los posibles efectos negativos sobre el sistema público de salud que tendrá la presencia de otros hospital privado en el municipio, pero… ¿Y la Universidad Europea? No escasean las voces que celebran la ampliación de la oferta educativa, aunque sea a base de entidades ajenas a lo público…
No nos equivoquemos. Nada tienen que ver la Universidad Pontificia o la de Comillas, ambas privadas, pero que contribuyen con sus investigaciones y que son una alternativa, pues generan pensamiento y conocimiento, con la Europea. No es el caso. Universidades como la Alfonso X, la Nebrija o la Europea son chiringuitos para que los hijos tontos de la clase rica tengan un título universitario. Y eso te da una idea de la capacitación que tendrán esas personas cuando salgan de las aulas. Por otro lado, la universidad no solo es una transmisora de información; también es generadora de conocimiento. Pensemos que, en Asturias, el l 80% del I+D+i se genera en la Universidad de Oviedo, desde la que se transfiere a empresas privadas. Eso nunca lo va a hacer una universidad privada, porque no es rentable. Y, por si fuese poco, la Europea es propiedad de un fondo que, entre sus haberes, tiene el portal inmobiliario Idealista, vampiro del mercado de la vivienda, o Parques Reunidos, que gestiona zoos, acuarios, parques de atracciones…
Quizá le parezca una pregunta ingenua pero, en un escenario hipotético favorable a ello… ¿Está Gijón a tiempo de parar ambos proyectos?
Esto es un negocio de gran magnitud pero, ahora mismo, lo que tiene que ver con la modificación del Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) para que Quirón venga, y la permuta de las fincas en las que se construirá su hospital, está judicializado. De hecho, Moriyón ya ha salido diciendo que, ante lo que pase en los tribunales, que Quirón no se preocupe, que habrá un plan B. Es muy fuerte que una Administración Pública diga algo así… En cuanto a la Europea, primero iba a ser una universidad; ahora, como hace falta una Ley de Universidades Privadas, se dice que aterrizará con un centro asociado, el mismo modelo de la Nebrija en Avilés y de la Alfonso X en Oviedo. En otras palabras, los planes no están saliendo según la hoja de ruta que diseñaron ni los conseguidores, ni los beneficiarios, así que… Veremos.
«No puede tener la misma consideración una fiesta privada lucrativa, al estilo del Metrópoli, que las fiestas que se hacen en el parque Severo Ochoa de Pumarín, pero el Gobierno no acaba de resolver ese problema»
De la salud pasamos a la educación, y de la educación, a los festejos. Y hablar de ello exige poner el foco en Divertia, empresa municipal cuyo timón empuña el exconcejal de Vox y, ahora, edil no adscrito Oliver Suárez. ¿Cómo valora la labor de dicho departamento?
Lo primero que hay que situar, y no olvidar, es que Divertia fue la moneda de cambio que pagó el Gobierno a un concejal tránsfuga para conseguir una mayoría absoluta. Por tanto, es evidente que esa moneda de cambio hace valer esa posición. Y eso, en la práctica, convierte a Divertia en una empresa que hace trasbases de fondos públicos al sector privado. Dicho de otro modo, está privatizando los festejos, beneficiando a una o dos promotoras y a la patronal del sector, OTEA. Cosa que chirría porque Gijón siempre se caracterizó por considerar los festejos como empresa pública; ahí tenemos el Teatro Jovellanos, o la propia Divertia. Lo que está haciendo ahora Oliver Suárez es privatizar la gestión, la planificación y el diseño de los festejos municipales, que se parecen cada vez más a los de cualquier otra ciudad. Eso ocurre mientras, en los barrios y parroquias, fruto de los requisitos cada vez más exigente y sin sentido que se imponen a las asociaciones vecinales y a las comisiones de festejos, cada vez se tiende más a encargar la organización de las fiestas a empresas privadas, que replican un mismo modelo. Es una evidente pérdida de originalidad y de diseño, con la que pierden los vecinos.
Sí, pero… Divertia en general, y Suárez en particular, salió en defensa de las fiestas de prau con motivo de aquellas desafortunadas declaraciones de Ángel Lorenzo, presidente de OTEA en Gijón, con las que criticó la proliferación de ciertas celebraciones patronales que hacían competencia a la hostelería. De hecho, no se ha opuesto a la fundación de la Federación ‘Vive lo que sentimos’. ¿Es coherente?
Hace algunos meses, en el último tramo de 2025, llevamos una iniciativa a Pleno que pedía simplificar la organización de la fiestas, facilitarla, y que partía de una premisa fundamental: no puede tener la misma consideración una fiesta privada lucrativa, al estilo del Metrópoli, que las fiestas que se hacen en el parque Severo Ochoa de Pumarín. En una hay afán de enriquecimiento; en otra, no. Por tanto, los requisitos tiene que ser diferentes, y hace falta una normativa que las regule y las proteja. En el Pleno el Gobierno votó en contra, pese a decir que compartía la preocupación y que algo había que hacer. Ese ‘algo’ se traduce en un cambio de la instrucción, que es contestado por los vecinos. Y es que, insisto, Metrópoli no es lo mismo que Pumarín. La vara de medir no puede ser la misma. Y también creo que no es igual la posición del edil de Festejos, Jesús Martínez Salvador, que la de Oliver Suárez, pero este tema debe resolverlo el Gobierno.
Hagamos un guiño fugaz al escenario internacional, valiéndonos de la llegada de la multinacional Indra Sistemas al ‘Tallerón’ para construir allí blindados. Es innegable que el mundo atraviesa tiempos convulsos, y que gana peso la apuesta por un rearme de Europa para mermar la dependencia de ese ‘amigo’ dudoso en que se ha convertido Estados Unidos en dicho ámbito. Sin embargo, IU siempre se ha posicionado en contra de tales políticas… ¿Se puede mantener esa visión ante la deriva global a la que estamos asistiendo?
No hay contradicción en ello. IU tiene publicado un documento que fija su posición, y es el camino inverso al que están siguiendo Estados Unidos y su presidente, Donald Trump, que convirtió su estructura de defensa en una estructura de guerra. Frente a eso, IU propone convertir nuestra estrategia de defensa en una de seguridad humana, Ahí está la clave, porque incorpora los elementos del humanismo a la estrategia del país. No se trata de salir de la OTAN, sino de generar un sistema de defensa, o de seguridad humana, regido por otras premisas. Todo país debe tener un sistema de defensa; en eso estamos de acuerdo. España también, e IU lo entiende. Pero una cosa es invertir en defensa, y otra, invertir en armamento. Defensa es también ciberseguridad y seguridad humana. Por eso, no creo que haya una desconexión entre la posición de IU y la situación actual. Hemos ido evolucionando, adaptándonos, y creo que la propuesta de reemplazar la estrategia de defensa por la de seguridad humana es el camino acertado.
«¿Si IU y Podemos iremos en coalición a las municipales? Esos son debates que debe tener el ámbito orgánico; por ahora, el gran frente propuesto por Somos Asturies no aplica en Gijón, porque la fuerza de Covadonga Tomé no tiene presencia aquí»
En su primera entrega, esta entrevista comenzaba abordando sus expectativas de cara a los comicios de 2027. En este momento las encuestas, aunque con sensibles diferencias entre sí, prevén una nieva victoria de la derecha, marcada por un crecimiento de Vox alineado con el que se espera que ocurra en toda España. ¿Valoran en IU Xixón conformar un gran Frente Popular, una coalición que una fuerzas y dé la batalla a la derecha con más potencia? En el Principado COvadonga Tomé, de Somos Asturies, ya ha tendido esa mano a su partido…
La unidad de la izquierda es siempre deseable, como aglutinador electoral. IU nace así, de hecho, al calor de las movilizaciones contra la entrada de España en la OTAN, por lo que es algo que está en su ADN: la confluencia, la unidad de las fuerzas de izquierda no solo políticas, sino con complicidades sociales y sindicales… Dicho eso, me dedico a la política local, no a la autonómica, y el órdago de Tomé no aplica en el ámbito municipal, porque Somos no tiene presencia en Gijón. Por tanto, creo que cualquier acuerdo en el ámbito de la izquierda que cristalice en un frente electoral debe hacerse con las fuerzas disponibles…
Una reflexión, la suya, que deja franco el camino hacia otro tema: la evidente, y cada vez mayor, sintonía que existe entre IU y Podemos en Gijón, bien visible en los Plenos. ¿Estamos ante una posible unión de ambos partidos municipales bajo una marca común, al estilo de la nacional Unidas Podemos?
Esos son debates que debe tener el ámbito orgánico. Aunque parezca que queda poco para las elecciones, en política dieciséis meses todavía es mucho tiempo y, a nivel local, aún no se ha abierto esa cuestión. En cualquier caso, tendrá que ser mi fuerza política, a través de sus militantes, la que lo debata.
Bien, siendo así, y a modo de cierre… ¿Está IU Xixón y su portavoz, usted, preparados para dar la batalla?
Creo que los escenarios que se dibujan son hipótesis, y la realidad local muchas veces es superada por la nacional. Veremos qué pasa en el conjunto del Estado, y en el rosario de elecciones autonómicas que tendremos este año. Eso ya marcará una tendencia. En clave local, IU está preparado, primero, para ofrecer una alternativa nítidamente de izquierdas a los gijoneses, que vuelva a situar esta ciudad en la vanguardia en la que estuvo hace décadas en materia de servicios, de políticas de sostenibilidad, de igualdad… IU está bien situada en ese escenario. Lo que hace falta es que otras fuerzas de izquierdas o, al menos, que no son de derechas hagan lo mismo. Por nuestra parte, IU llegará con los deberes hechos a mayo del 27.