El gijonés de adopción protagoniza el documental ‘La ruta del primer kayak’, en el que se adentró en la cultura inuit para conocer cómo vivían los primeros palistas hace más de 4.000 años; la pieza audiovisual se estrenó este miércoles en YouTube

Las primeras imágenes son de Saúl Craviotto en el aeropuerto, dispuesto a coger el avión que le transportará a Groenlandia. «Alucinante, lo que he visto por la ventana… La verdad que impresiona muchísimo», apuntaba en la propia aeronave a su llegada a esa isla de soberanía danesa en el Ártico hasta hace poco tiempo desconocida para muchos mortales y ahora puesta en el foco internacional por los aires imperialistas de los Estados Unidos de Trump. ¿La razón del viaje? La grabación del documental ‘La ruta del primer kayak’, iniciativa de la empresa de relojes Seiko junto con el catalán afincado en Gijón, ya disponible para su visualización en YouTube después del estreno celebrado ayer en Madrid, en Roman Brands House.
«Me gustan los retos, me gusta la aventura. Después de cada gran competición intento buscar retos, viajes. Después de París surgió la posibilidad con Seiko de ir a Groenlandia; siempre he tenido ese runrún de ir al origen del piragüismo», explicó ayer al público presente el deportista español con más medallas olímpicas, un total de 6 (2 oros, 2 platas y 2 bronces). Así, en mayo tomó rumbo a Groenlandia para remar cerca de Narsaq, en el sur de la isla, donde conoció kayaks locales y sus palas, «muy estrechitas, muy finas». Una zona en la que no es difícil ver osos, por lo que la seguridad es importante.
El piragüista pudo adentrarse en la cultura inuit, explorar glaciales y paisajes únicos y navegar entre imponentes icebergs, en una experiencia en la que se reencontró con su esencia. «Físicamente hubo que hacer algún esfuerzo. A nivel mental me vino muy bien. Sin saberlo, lo necesitaba», reveló. «Me pilló en una etapa en la que estaba muy expuesto, incluso con ansiedad y nervios. Estar cinco días sin teléfono móvil, esa paz, me hizo poner los pies en el suelo y conectar conmigo mismo otra vez. Todos vamos con estrés, muy agitados, y este viaje me ha ayudado a conectar, porque siempre queremos más, pero a veces hay que bajar un peldaño», añadió.
La experiencia le valió también para conocer «otra forma de entender el kayak». «Yo siempre estoy rodeado de tecnología, y ellos hacen kayak para sobrevivir. Pero la finalidad es un poco la misma, yo intento ser el más rápido, ellos para cazar focas y yo para cazar becas, que a veces son escurridizas. La esencia y las herramientas son las mismas», bromeó. Y sobre el entorno, afirmó que «fue más de lo que pensé. Es la isla más grande del mundo y tiene los habitantes de Aranjuez. Fue espectacular. Me recordó a Asturias, parecían los Lagos de Covadonga».
Los Ángeles 2028
No quiso entrar en el interés de Estados Unidos por anexionarse la isla, «pero como ciudadano del mundo, quedan pocas zonas vírgenes como esa, por no decir ninguna. Espero que el ser humano no meta sus zarpas y lo estropee, que se respete y siga intacta». Mientras, sobre su futuro próximo y su posible presencia en los próximos Juegos Olímpicos, precisamente en territorio estadounidense, Los Ángeles 2028, señaló que «mis retos ya no son a largo plazo, ya veremos, pronto veremos», apuntó un Craviotto que lleva, a sus 41 años, pensando en su retirada «mucho tiempo».