«No parece normal que lo lleven a una zona altamente degradada con un problema enorme de ruido y camiones», expresa su presidente, Manuel Cañete, que considera la elección de esta zona que ya acogió el certamen en 2009 y 2010 como una improvisación «ante la falta de previsión»

La elección de El Arbeyal como primera opción para trasladar la Semana Negra tras la urbanización provisional de los terrenos de Naval Gijón, que llevaban acogiendo el certamen que combina cultura y ocio desde 2012, para el desarrollo de Naval Azul a la falta del Plan Especial de Reforma Interior, no convence a la Federación de Asociaciones Vecinales (FAV) de Gijón. «No parece normal que lo lleven a una zona altamente degradada con un problema enorme de ruido y camiones», expresa su presidente Manuel Cañete, crítico con el argumento de oportunidad comercial que supone el festival para el barrio. «No sé para quién», apunta al tiempo que se pregunta «cuál es el comercio más cercano». «Sí se podrían beneficiar cuatro o cinco bares, que está muy bien, pero 10 días de fiesta y ruido con una afluencia masiva de gente y más coches, con lo que ya se está viviendo allí, no procede», afirma.
Critica Cañete la «falta de previsión», ya que la necesidad de un nuevo espacio ya se sabía «desde 2024, cuando compraron los terrenos de Naval Gijón». «Sitios hay, como el Solarón sin ir más lejos, pero hay que trabajarlo, tener voluntad de trabajo. ¿Cuál es el problema? Es el espacio urbano más amplio», apunta, al tiempo que cita otro nombre como El Rinconín además de Poniente. «Habrá que buscarle una ubicación definitiva», valora.
Según pudo conocer la Asociación Vecinal La Calzada Alfonso Camín el lunes, la propuesta del Ayuntamiento es la de instalar la parte cultural en la zona más cercana al pozo de tormentas y la festiva, en la playa. Sería la tercera ocasión en las 39 ediciones de la Semana Negra en las que El Arbeyal acogiera el certamen literario, después de las de 2009 y 2010, un espacio más reducido que en Naval Gijón en el que ha aumentado el parque de viviendas, por lo que su presencia y sus consecuencias le tocarían de cerca a más vecinos que hace 17 años.