La Policía Nacional echa el guante a una pareja, él de 18 años y ella menor de edad, acusados de los delitos de hurto y estafa; llegaron a hacer veintidós compras fraudulentas en menos de una semana, por un valor total de 294 euros

A ver… No es más que algo repetido hasta la saciedad en el mundo de la ficción, y tampoco es que estas líneas pretendan ser un manual de conducta para ‘cacos’, pero… ¿Cuántos libros, películas y series policiacas aclaran que, si se perpetra un robo, el autor no debe lanzarse a gastar su botín con demasiada premura o ligereza, para evitar despertar sospechas? Pero, claro, el consumismo es adictivo… Y pasa factura. Eso es lo que le ha ocurrido a cierta pareja notablemente joven, formada por un hombre de 18 años y una mujer menor de edad, a la que la Policía Nacional ha detenido en Gijón bajo la doble acusación de hurto y estafa. ¿Sus delitos? Robar una tarjeta de crédito y, sí, lanzarse a comprar con ella a lo loco, a manos llenas, llegando a acumular hasta veintidós operaciones en menos de una semana. Fueron, eso sí, transacciones de escasa entidad; al fin y al cabo, el valor total de lo adquirido ‘solo’ alcanzó los 294 euros.
Según fuentes del citado cuerpo policial, todo comenzó a finales de diciembre, cuando una persona acudió a la comisaría para denunciar la sustracción de su cartera, en la que guardaba la tarjeta en cuestión. Para entonces la víctima ya había reparado en que en su cuenta bancaria figuraban más de dos decenas de cargos no autorizados, todos ellos concentrados en los días finales del último mes del año. A partir de ahí, los agentes se pusieron manos a la obras con la investigación… Que, todo sea dicho, tampoco resultó especialmente difícil. Y es que la pareja, que nada tiene en común con esos genios del robo que suele describir la ficción, fue grabada por múltiples cámaras de seguridad en varios de los establecimientos en los que hicieron las compras. Una vez identificados los presuntos delincuentes, fueron detenidos el pasado miércoles; el hombre fue puesto a disposición del Juzgado de Guardia, mientras que la implicación de la mujer se puso en conocimiento de la Fiscalía de Menores.
Más allá de la anécdota, la Policía Nacional recuerda que, ante casos similares, es fundamental la colaboración ciudadana para aprehender a los ‘cacos’. Por ello, sus miembros animan a que cualquier posible sustracción sea denunciada a la mayor brevedad, y a que, en caso de que sea una tarjeta de crédito el objeto del robo, se proceda de inmediato a su bloqueo y a la reunión de todas las informaciones que puedan ayudar a rastrear a los autores.