El acuerdo firmado por el ministerio con los sindicatos mayoritarios no convence ni al SIMPA ni a la Plataforma de Médicos del SESPA; los primeros consideran que estaba «guionizado» como respuesta a la unidad por los paros convocados y el colectivo reclama «poder negociar directamente las condiciones del personal médico y facultativo»

El lunes, el Ministerio de Sanidad firmaba con SATSE-FSES, FSS-CCOO, UGT y CSIF, todos los sindicatos presentes en el ámbito de negociación a excepción de CIG-Saúde, el anteproyecto de ley del nuevo Estatuto Marco, del que se desmarcan los médicos. Éstos mantienen los paros, una semana al mes desde febrero a junio, la primera del 16 al 20 de febrero, que vendrá precedida de una gran manifestación en Madrid el día 14, en demanda de un marco regulatorio específico que refleje las particularidades de la formación, responsabilidad y condiciones laborales de los profesionales médicos.
«Es un acuerdo evidentemente ya guionizado previamente, que tenían preparado como respuesta a la declaración de huelga indefinida de médicos y facultativos que se va a desarrollar en todo el Estado español. Que se haya conseguido la unión nacional de todos los sindicatos médicos muestra el descontento y hartazgo de los médicos», expresa José Antonio Vidal, secretario general del Sindicato Médico Profesional de Asturias (SIMPA). «Eso tenía que tener una respuesta y la respuesta ha sido, en forma de patadón hacia adelante, un anteproyecto de Estatuto Marco», añade de manera gráfica, recordando a continuación que «ningún médico firmó ese acuerdo y son otros los que deciden sobre nuestras condiciones».
La ministra Mónica García Gómez defendió tras la firma que «todas sus reivindicaciones están recogidas en un capítulo propio, que no es un Estatuto propio como reclaman, pero es un capítulo propio», a lo que Vidal responde que «ahí no dice mentira, hay un capítulo propio que lo que hace es especificar claramente que el régimen de guardia es un régimen esclavista de trabajo que consiste en un trabajo extraordinario por encima de la jornada ordinaria, pagado no a la hora extraordinaria, que eso no existe para nosotros, está prohibida la hora extraordinaria, sino pagado por debajo de la jornada ordinaria, que no computa para jubilación y que no tiene límite de horas semanales, pues es un régimen que lo declara a perpetuidad». A lo que añade que «otra cosa es que luego hace encajes de bolillos, evidentemente incluido el juego de trileros para decir que eso da más horas de descanso, cuando en realidad luego ese descanso no computa para las horas semanales máximas. Y con todo eso se siente muy ufana de haber dado un capítulo. Si ése es el capítulo que nos merecemos los médicos, lo que queremos es un Estatuto propio, porque el capítulo propio ya sabemos que consiste en más de lo mismo, corregido y aumentado».
El SIMPA sí llegaba a un pacto con la Consejería de Salud el día 15 para efectuar cambios en el modelo laboral médico, mejoras para los residentes y ajustes en Atención Primaria tras meses de movilizaciones, entendimiento que fue puesto como ejemplo por la propia ministra. «Nuestro acuerdo autonómico es bueno y yo creo que eso es lo que ella intenta poner en valor para desviar la atención de que lo que es muy malo, muy malo, muy malo…, que es el Estatuto Marco que se propone para los médicos y facultativos», asegura Vidal, que reconoce que «el espíritu de negociación de la consejería es superior a la del ministerio, muchísimo más, y por lo menos los temas autonómicos dentro del orden de lo que se puede negociar aquí en las competencias, se han negociado y se ha llegado a un acuerdo».
Ámbito de negociación propio
Con dicho pacto autonómico se mostró en su día en desacuerdo la Plataforma de Médicos del SESPA, que precisamente se reunía el martes con la consejera Concepción Saavedra para tratar sobre el mismo, un encuentro que su portavoz Rubén Díaz calificó de «fructífero». «Está lejos de lo que buscábamos; se han pedido cosas que no pedíamos y lo que sí que solicitábamos no está ahí reflejado», valora este médico internista del HUCA, “porque nos han hecho mejoras y retribuciones económicas a partir de la cuarta o de la quinta guardia. Esto ya significa tener que hacer unas 40 o 50 horas extras a mayores de nuestra jornada laboral para que se reconozca esa hora trabajada como hora subordinaria. Hasta entonces sigue siendo el precio por debajo de la ordinaria».
También apunta que «no hay una limitación real del trabajo, no hay más extras compensatorios… Hablan de dividir la jornada 24 en 12 horas, pero no se establece el plan y probablemente se nos pueda hacer trabajar más porque porque no tenemos libranzas si hacemos 12 horas en vez de 24; igual trabajaríamos más horas. Entonces a veces da la sensación de que esos titulares son para colgarse una medalla, porque luego en realidad quizás los médicos que trabajamos y que siguen con las horas 24 horas no han conseguido muchas mejoras reales».
Sobre el anteproyecto de Estatuto Marco, Díaz apunta que «la máxima que se pide a nivel estatal es el Estatuto Marco propio», pero señala como «el auténtico problema» el «no poder negociar directamente las condiciones del personal médico y facultativo, que son sobre todo los que hacemos las guardias». «Lo que pedimos es tener un ámbito de negociación propio para todos esos trabajadores, que somos los médicos, que tenemos ese tipo de jornada complementaria que nos diferencia del resto. Desde el punto de vista de la Plataforma, si ese ámbito de negociación propio está en un capítulo propio o en un estatuto propio, no es más indiferente, pero queremos que sí que esté y que esa negociación sea de verdad más directa con los profesionales médicos, que son los que sufrimos esas guardias, esas jornadas que la mayoría de los sanitarios no sufren».
Ayer, la Plataforma se reunía con Saavedra y le transmitía que «no estábamos conformes con lo que se planteó en el nuevo borrador del Estatuto» ni en el formato ni en el contenido, «como que no desaparezcan las guardias; la jornada complementaria continúa, con lo cual las jornadas semanales continúan; y no se ha resuelto el coeficiente reductor para la jubilación». Y, a nivel autonómico, que «tampoco los avances que se estaban aprobando en los acuerdos que se iban firmando con los sindicatos daban soluciones reales al problema». En este sentido, «lo que hemos hablado con la consejera, con respecto a la jornada laboral, es de un modelo de organización del trabajo diferente que de verdad nos dé la posibilidad de tener un límite real, semanal o mensual, o equipararnos al sistema de trabajo del resto de los trabajadores sanitarios y de alguna forma buscar eliminar el formato de guardias».
«Tenemos que decir que donde íbamos enfadados por la ausencia de mejoras después de estos seis meses o más de protestas y movilizaciones, sí que es verdad que quizás haya una oportunidad para intentar cambiar el modelo y la forma de trabajo. Es algo que está sobre la mesa y que hay que ir valorando y planteando porque sabemos que no es fácil y que no va a cambiar de hoy para mañana», valoró Díaz, que ve mejoría «en otros aspectos, en Primaria sobre todo». La próxima semana la Plataforma celebrará una asamblea en la que tratará todos estos asuntos «pero probablemente seguiremos con movilizaciones hasta que lo consigamos, porque no creemos que sólo porque haya disposición política de hacer cambios nos tengamos que contentar».