Cientos de afectados, familiares, simpatizantes y autoridades participan en las concentraciones convocadas por la AECC en Gijón, Oviedo, Avilés y Mieres; piden un trato más humano, mayor atención al impacto psicológico y más acompañamiento

Si la unión de fuerzas acerca, y mucho, el éxito al emprender cualquier aventura, esa certeza se torna en algo mucho más valioso cuando lo que está en juego es la salud. No la de una persona, no… La de cientos, miles, decenas de miles de ellas. Porque, con casi 300.000 nuevos diagnósticos al año por todo el país, la de afectados por la distintas variedades de cáncer que se conocen es una auténtica legión. Y este miércoles, en el Día Mundial Contra el Cáncer, una parte nada desdeñable de esa masa social se ha echado a las calles de España para hacerse, si cabe, más visible. También en Asturias, donde Gijón, Oviedo, Avilés y Mieres han sido escenarios de las concentraciones convocadas al mediodía por la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC) para reclamar tanto mayores inversiones en investigación de tratamientos preventivos y reactivos, como, muy especialmente, aumentar la dimensión humana de dicha dolencia, potenciando la asistencia emocional y psicológica a los pacientes, y garantizando el cuidado de sus familiares y allegados.
«No somos solo un cuerpo al que hay que sanar», ha declarado a los medios María Rodríguez, de 48 años, diagnosticada de cáncer de mama hace dos y seleccionada para leer en la plaza Mayor de Gijón el manifiesto elaborado para la ocasión. Un documento que pone en el centro al personal sanitario, que elogia su competencia clínica, pero que les reclama una mayor empatía, poniéndose en el lugar de quienes, de la noche a la mañana, ven sus vidas en suspenso a consecuencia de la enfermedad. «Hablamos de todo lo que hay detrás del hospital y que el enfermo necesita cuando sale de la consulta del paciente; pedimos que los sanitarios piensen qué le espera a esta persona a partir de ahora, si se va a hundir psicológicamente, qué familia tiene, si cuenta con gente que le cuide…», trasladaba desde Oviedo Yolanda Calero, presidenta de la AECC en la región, tras la intervención de también paciente David Fraga, homólogo de Rodríguez en la capital asturiana. En esa línea, las concentraciones también han servido para pedir una reducción de los tiempos de espera, tanto a la hora de ser atendido como de recibir los resultados de las pruebas. «Todo eso es humanizar», han resumido los afectados.
«Si la consejera dice que el sistema de salud funciona, le doy toda la credibilidad, y no se la voy a quitar hasta que alguien me demuestre que la realidad no es esa»
Yolanda Calero, presidenta de la AECC en Asturias
Precisamente la siempre polémica cuestión de los tiempos de espera ha estado muy presente en las cuatro ciudades asturianas. Sobremanera, después de que recientemente trascendiesen supuestos retrasos en el diagnóstico de cáncer de mama, enarbolados por el PP como bandera política contra el Gobierno regional… Pero de los que, de momento, no hay constancia en la AECC. «Desde el momento en que salió publicada la noticia, yo personalmente me puse en contacto con cada una de las presidentas de las sedes locales, de Oviedo, Avilés, Mieres y Gijón, por si había alguna consulta o queja al respecto, y a día de hoy no tenemos nada», ha aseverado hoy Calero, quien ha invitado a tener paciencia y «esperar unos días», para constatar de qué modo evoluciona dicha polémica. Aun así, la presidenta de la Asociación en Asturias ha reiterado su confianza en el sistema público de salud y, concretamente, en la palabras de la consejera del ramo, Concepción Saavedra, quien aseguró que el mismo «funciona». «Le doy toda la credibilidad, y no se la voy a quitar hasta que alguien me demuestre que la realidad no es esa», ha zanjado Calero.
Al margen de la polémica en torno al cáncer de mama y, afortunadamente, son muchos los diagnosticados que cuentan con el puntal de sus familiares, amigos, camaradas, allegados… Pero… ¿Quién vela por la salud anímica y psicológica de estos últimos? He ahí otra de las grande reclamaciones de la AECC en este 4 de febrero. No en vano, sentenciaba Rodríguez desde Gijón, «humanizar también es apoyar a quienes cuidan, cuidar a los cuidadores, porque su bienestar es también el bienestar de la persona con cáncer». A ese respecto, en las cuatro urbes se ha incidido en la necesidad de implementar mecanismos de asistencia a domicilio que descarguen de parte de dicha responsabilidad a los familiares, y se ha abogado por diseñar atenciones que vayan más allá del puro y simple combate contra la enfermedad, como hábitos alimenticios o programas de ejercicios a adaptados a la nueva realidad que cualquier diagnosticado, aunque supere la dolencia, debe afrontar.