El músico recordó en El Faro, de la Cadena SER, los veranos “infinitos” que vivió de niño en una aldea del valle de Los Oscos

Asturias volvió esta semana a colarse en la memoria sentimental de uno de los músicos más populares del país. Leiva fue uno de los invitados de El Faro, el programa nocturno que dirige y presenta Mara Torres en la Cadena SER, donde compartió uno de los recuerdos más luminosos de su infancia: los veranos que pasaba en una pequeña aldea del occidente asturiano, lejos del ruido y del tiempo. El cantante evocó aquellos años en Bustapena, una aldea del valle de Los Oscos, donde acudía junto a sus tres hermanos cuando apenas tenía trece o catorce años. “Eran veranos felices, infinitos”, relató en antena, dibujando con palabras una Asturias casi detenida en el tiempo, en la que apenas había unas pocas casas, vacas pastando y una vida sencilla que atrapó al artista, entonces apenas un niño.
Leiva describió un lugar donde solo había una casa habitada por «objetores de conciencia» y «una mujer que ordeñaba vacas», además de la pequeña vivienda en la que se alojaba su familia. Un entorno rural y aislado que marcó profundamente al artista y que, sin saberlo entonces, acabaría formando parte de su educación emocional y musical. Uno de los recuerdos más vivos que compartió fue el de un joven objetor de conciencia, de estética hippie, que le enseñó a tocar la guitarra y a interpretar Always on the Run, de Lenny Kravitz. “Para mí era como una rockstar”, confesó Leiva, quien recordaba cómo se escapaba a tocar música con ellos mientras descubría, casi sin darse cuenta, su vocación. Nunca lo volvió a ver. «No creo que me reconociera, me ves de niño y no me reconoces», cuenta el madrileño.
La conversación con Mara Torres se convirtió así en un viaje íntimo a una Asturias poco conocida, la de antes del auge del turismo rural, cuando Los Oscos eran, como recordó la presentadora, una comarca prácticamente desconocida y “una gozada” para quienes la habitaban o la descubrían en silencio. Leiva admitió no haber vuelto a ver nunca a aquel joven que tanto le influyó, pero reconoció que ese paisaje, esa libertad y esa forma de vivir siguen acompañándole. “Ahí pasa eso: eres feliz”, resumió.