Tras años sin que su petición fuese atendida por el Ayuntamiento, varios vecinos, por su cuenta, se lanzaron ayer domingo a desbrozar el entorno; la iniciativa, mezcla de justicia con el pasado y reivindicación presente, continuará este fin de semana
Una espera de veintiséis años es, a todas luces, excesiva. Piénselo fríamente… Más de un cuarto de siglo, nada menos. Demasiado tiempo de abandono, de estragos cada vez más visibles, de aguardar una solución que no llega… Ayer domingo, en una jornada todavía invernal marcada, sin embargo, por un sol luminoso como un buen presagio, esa larga paciencia llegó a su fin. Y varios vecinos de Contrueces, hartos de que el Ayuntamiento no atendiese su reiterada petición de una intervención que rescatase del olvido la histórica fuente del barrio, datada en el siglo XIX, tomaron las herramientas que tenían a manos y, de forma totalmente improvisada, se lanzaron a recuperarla ellos mismos. La acción, que ha devuelto parte de su esplendor a un elemento clave en la historia social del lugar, proseguirá este fin de semana; y se espera que, gracias al efecto llamada, la participación se multiplique.
«Tiene tan poco sentido mantener esta fuente abandonada, como centrar esfuerzos en imponer unas escaleras en la cuesta del Cholo, rechazadas por los vecinos«, reconocen desde la Comisión de Festejos de Contrueces, lanzando un guiño a la tan polémica grada que el Gobierno local aspira a construir en Cimavilla. Unas palabras, las de la mencionada organización, que fueron acompañadas por hechos; sus responsables, a la vista del esfuerzo de limpieza hecho días atrás por uno de los lugareños -de nombre Pablo-, optaron por sumarse al despeje de la fuente. Tras horas de trabajo, los frutos comenzaron a saltar a la vista; tanto que, incluso, quedaron despejados los regatos de agua. Para no pocos de los participantes, el que ese cauce volviese a fluir y a llenar la poza fue interpretado como una suerte de regreso a aquel pasado en el que la fuente, construida en el muy lejano año 1824, servía de zona de limpieza a las lavanderas de Contrueces, y de espacio de reunión en días señalados tanto para ellas, como para los vecinos del lugar.

Eso, por lo que respecta a la parte patrimonial. Sin embargo, la acción emprendida ayer, y que se continuará este domingo, tiene también una vertiente reivindicativa. Y poderosa. No en vano, recuerdan en la Comisión, nada se había hecho por ese equipamiento «desde que la extinta Asociación de Vecinos ‘Nuestra Señora de Contrueces’ la recuperara por última vez«, hace veintiséis años. En ese lapso no han faltado las peticiones al Consistorio de actuar para dignificar la fuente, aunque sin la respuesta deseada. Por eso, lo hecho ayer, y lo que se hará en cuestión de días, tiene tanto valor para sus protagonistas. «Fue un domingo de esos en los que el barrio se reconoce a sí mismo, se junta, trabaja en silencio y demuestra que la memoria no se mantiene sola; se defiende«, recalcan desde la Comisión. Y no han faltado los elogios de los vecinos, incluido el de Gloria Isabel Rivero, que no ocultó la «felicidad» que la dominaba al ver más despejada la fuente «a la que iba mi madre, y junto a la que yo jugaba mientras ella lavaba«.
Es de ahí, de testimonios como el de Rivero, de donde mana la motivación que la Comisión, como todo Contrueces, necesitas para volver a cargar sus herramientas y lanzarse al trabajo una jornada dominical más. Y las que hagan falta, además. «Volveremos, porque aún queda mucho por hacer; la zona lo merece y el barrio, también«, sentencian.



