Pese a la prohibición de acampar, desde esta madrugada varios devotos aguardan ante las taquillas para adquirir las entradas que saldrán a la venta mañana; «no traemos sillas, ni mesas, pero nadie dijo que no pudiésemos esperar aquí», aducen

Con los lógicos matices que exige el sentido común, si hay algo a todas luces incompatible con el espíritu del Antroxu son las reglas, la imposición de normas, las prohibiciones… Al fin y al cabo, hablamos de una folixa netamente popular, nacida como ejercicio de irreverencia y de rebeldía contra el orden establecido. Dicho de otro modo, la orden de no acampar frente al Teatro Jovellanos antes de las 23 horas de hoy miércoles, dictada por Divertia, ha caído, con matices, en saco roto. Desde esta madrugada varias personas ya hace cola ante las taquillas, decididas a no perderse las entradas para disfrutar del XXXVIII Concurso de Charangas, que se disputará allí el sábado y el domingo, a partir de las 19 horas ambos días. Y es que, como suele afirmarse, «hecha la ley, hecha la trampa»: estos ‘héroes’ antroxeros -una decena a las 8.35 horas de hoy- aducen que acampar, no están acampando… Pero que nadie dijo nada de no poder esperar ahí. Y, siendo puristas, lo cierto es que no les falta razón.

«Lo que exigían era no poner sillas, ni mesas, pero lo de ponerte a la cola no lo impedían; mientras se respetase eso, no se habría ningún problema», ríe, divertida, Lucía Mortera, representante de la agrupación Kop’A Vino y, por azares del destino y rapidez propia, la más madrugadora. Porque esta incombustible del Antroxu gijonés lleva ante el teatro desde las 5.30 horas, desafiando a la oscuridad, a la amenaza de lluvia y a la imagen seductora de apurar la noche en la comodidad del hogar. Claro, que hay una buena motivación para este sacrificio… «Hay alegría, ilusión, nervios… Es una época del año muy bonita, que disfruto desde cría», admite, hundiendo las manos en los bolsillos de su parka. Afortunadamente, su tiempo de espera será breve; como en el caso de los integrantes de las demás charangas que ya hacen cola, se ha fijado un sistema de relevos, y no faltarán ni el suministro de café, ni el de bocadillos y tuppers. Lo que sea por estar lo más cerca posible del escenario el sábado, cuando arranque el certamen en el Jovellanos.