Casi un año después del accidente que se cobró cinco vidas el empresario Jesús Rodríguez Morán, administrador de Blue Solving, pasa a ser investigado, al igual que su mujer, Ana María Rodríguez; su hijo, Adrián Rodríguez, y el director facultativo, José Antonio Fernández Casillas

Sus nombres y rostros han estado en el foco desde el fatal accidente que, el pasado marzo, se cobró la vida de cinco mineros y dejó heridos de diversa consideración a otros cuatro. Sin embargo, desde este martes, ese señalamiento ya es oficial, y ha ascendido un escalón más. El Juzgado de Cangas del Narcea, encargado de abordar la tragedia acontecida hace casi un año en la mina de Cerredo, en Degaña, tomaba ayer la decisión de imputar a los cinco responsables de dicha explotación, bajo las acusaciones de homicidio imprudente y lesiones a los cuatro trabajadores heridos. De ese modo, pasaban a la consideración de investigados Jesús Rodríguez Morán, apodado ‘Chus Mirantes’, quien ejercía como administrador de la empresa Blue Solving desde 2021; su esposa, Ana María Rodríguez; su hijo, Adrián Rodríguez, quien figuraba como dueño de la mina, y el director facultativo de la misma, José Antonio Fernández Casillas. A los cuatro, según revelan a EP fuentes cercanas al caso, se les imputan cuatro delitos de lesiones y un delito contra los derechos de los trabajadores.
El hecho de que la citada compañía no tuviese autorización para explotar carbón en el momento del suceso ha sido clave para la magistrada. En ese sentido, y un vez levantado el secreto de sumario que pesaba sobre el caso, ha trascendido que Mirantes adquirió los derechos mineros de la instalación de Cerredo en el proceso concursal de la compañía minera Astur Leonesa, estando por aquel entonces al frente de la empresa Combustibles Asturiana y Leonesa (Combayl). De esta última, la mina pasó finalmente a manos de Blue Solving, figurando al frente de la misma el ahora investigado Adrián Rodríguez.