Divertia responde a las críticas sobre la vulneración de sentimientos religiosos con un comunicado firmado por el símbolo del Antroxu, en plena polémica sobre los límites de la libertad de expresión

El comunicado difundido esta tarde por Divertia Gijón, la sociedad municipal encargada de la programación festiva, ha situado en el centro del debate político no solo el contenido de una actividad cultural, sino también la forma elegida para responder a las críticas: la réplica oficial se articula a través de una Sardina, símbolo del Antroxu gijonés.
La polémica surge tras las críticas formuladas por Vox y Partido Popular, que cuestionaron una iniciativa festiva por considerar que podría vulnerar el respeto a los sentimientos religiosos. Ambas formaciones reclamaron explicaciones al Gobierno local y advirtieron de la posible colisión entre determinadas expresiones artísticas y la protección jurídica de la libertad religiosa. El presidente de la Junta de Cofradías de Gijón, Ignacio Alvargonzález, también ha sostenido que “desde lo público hay que tener más cuidado”.
Frente a esas críticas, la respuesta difundida adopta un tono irónico y está firmada por la propia Sardina, que reivindica el espíritu satírico del Carnaval y recuerda que la irreverencia forma parte de su tradición histórica. En el texto, la Sardina se presenta como símbolo popular que cada año “renace” para despedir las fiestas y defiende que el humor carnavalesco no pretende señalar a colectivos concretos, sino caricaturizar la realidad desde la exageración y la parodia. También subraya que el Carnaval es, por definición, un espacio de crítica simbólica donde los disfraces y las representaciones juegan con referencias culturales diversas.
El hecho de que la contestación institucional no lleve la firma de ningún responsable político, sino que adopte la voz de un elemento festivo, ha sido uno de los aspectos más comentados. En términos formales, la respuesta oficial llega desde una Sardina que apela a la libertad creativa y a la tradición cultural como marco de su mensaje.
El trasfondo jurídico del debate remite a los artículos constitucionales que garantizan la libertad ideológica y religiosa, así como a los preceptos del Código Penal relativos a los delitos contra los sentimientos religiosos. La interpretación judicial ha señalado que la libertad de expresión protege la sátira y la creación artística, siempre que no exista una voluntad clara de ofensa grave.
Desde Vox y el Partido Popular se insiste en la necesidad de “respeto institucional” en cuestiones sensibles vinculadas a las creencias. Desde el ámbito municipal, en cambio, se defiende que las actividades antroxeras se enmarcan en la tradición cultural y en la libertad de creación.
Así, más allá del contenido concreto de la actividad, el debate se ha desplazado hacia la estrategia comunicativa: en un asunto que invoca derechos fundamentales y posibles implicaciones penales, la elección de una Sardina como portavoz institucional ha añadido un componente simbólico que intensifica la discusión política en Gijón.
Pa que vamos a esperar a la demanda de abogados cristianos, si tenemos a vox y el partido popular en el consistorio. Se les ve con un espíritu muy antroxeru