Los trabajadores están creando una ‘caja de resistencia’ para apoyar a aquellos de sus compañeros que puedan precisar ayuda económica; la alcaldesa, Ana Isabel Fernández, visitó ayer el emplazamiento, y clamó por un «acuerdo satisfactorio»
Es una progresión que se ha repetido en miles de campos de batalla a lo largo de la historia: tras un primer envite violento, los contendientes toman posiciones y se preparan para sostener una guerra de desgaste, de duración incierta y resultado desconocido. Una analogía que sirve para describir lo que está sucediendo en Navia. Dos días después de las concentraciones del pasado viernes frente la sede de ENCE, en la que fue la primera jornada de huelga indefinida convocada por el Comité de Empresa, ayer domingo los trabajadores pasaron a la segunda fase de su ofensiva: instalar un campamento improvisado ante el recinto de la compañía para, de ese modo, mantener activa su cruzada de una forma compatible con la vida cotidiana. Se trata solo de una de las múltiples acciones que se están preparando para sostener la que ya se prevé como «una huelga que podría durar meses«, y entre las que figura la creación de una ‘caja de resistencia’ con la que apoyar económicamente a aquellos compañeros que pasen penurias hasta el fin de la protesta.
Sin que, por el momento, hayan trascendido novedades relativas al punto de vista de los directivos de ENCE, también ayer acudió al escenario de la acampada la alcaldesa de Navia, Ana Isabel Fernández. La regidora dio su apoyo a los huelguistas, y lanzó a la empresa un llamamiento para alcanzar «un acuerdo satisfactorio» que ayude tanto a desbloquear la situación, como a garantizar la supervivencia de los empleo en juego. Porque, no conviene olvidarlo, el Expediente de Regulación de Empleo (ERE) planteado por la papelera prevé el despido de 96 trabajadores, un 25% de la plantilla actual. Se trata de una de las soluciones que sus responsables han identificado para intentar paliar las pérdidas que la compañía lleva encadenando durante dos ejercicios, y que iría de la mano de una mayor apuesta por la automatización de procesos, y la aplicación de la inteligencia artificial (IA) y la reingeniería. Frente a ello, la promesa de reubicar a parte de las víctimas del ERE en la futura planta de celulosa moldeada genera dudas, al ser tachada de «poco creíble».





