Apareció fijado al vallado de la parcela en la que se están construyendo cuatro bloques de viviendas, en el cruce de Monsacro y Peña Mea; tanto la Asociación Vecinal como la Fundación Secretariado Gitano critican lo que podría ser considerado un delito de odio

No importa que pretendiese ser una especie de gracia. Tampoco que pudiese tratarse de una advertencia basada en arcaicos prejuicios raciales. Ni siquiera que respondiese a alguna clase de traspié gramatical difícil de justificar. El hecho es que, desde la tarde de ayer domingo, desde Nuevo Gijón se alzan más y más voces críticas con el último ‘hallazgo’ registrado en el barrio: cierto cartel que, con letras negras escritas sobre fondo blanco, predica a los cuatro vientos el mensaje «Obra vigilada por gitanos«, acompañado de un número de teléfono móvil. El documento, considera de un mal gusto indiscutible por la mayoría de quienes lo han visto, pende del vallado que cierra la parcela en la que el Grupo Nalocasa está edificando cuatro bloques de viviendas, ubicada en la intersección de las calles Monsacro y Peña Mea. En la promotora en cuestión, por el momento, no han confirmado, ni desmentido, que la colocación del polémico cartel haya sido cosa suya; sin embargo, fuentes extraoficiales próximas a la misma aseguran que ha sido la acción de un particular, y no una medida ordenada por la compañía.
«Es una falta de respeto absoluta… ¿A quién se le ocurre poner algo así?«, protestan hoy desde la Asociación Vecinal ‘Santiago’ de Nuevo Gijón, La Braña y Perchera, indignados por el marcaje racial que semejante pieza entraña. Al fin y al cabo, recuerdan en la citada entidad, la presencia del colectivo gitano en el barrio es habitual desde hace años, y «nunca hemos tenido problemas; no es justo que así, gratuitamente, se les marque de esta manera». Algo parecido comentaban, a título particular, varios lugareños consultados por miGijón, todos ellos testigos del cartel de la discordia. «Es tan surrealista que no puedes dejar de mirarlo«, comentaba a primera hora de la mañana uno de ellos; precisamente aquel que dio el aviso, y que prefiere mantenerse en el anonimato, «no vaya a ser que haya consecuencias». Tampoco desvelaba su identidad otra habitante de la zona, igualmente incapaz de apartar los ojos del letrero al pasar frente al mismo -bien visible al hallarse sobre un cuatro eléctrico, a la altura del portal 24 de Peña Mea. «Parece algo de otra época mucho peor; es una vergüenza, y espero que haya sido un particular, no la empresa«, se desahogaba.

Tal como ese último testimonio confirma, la utilización de mensajes de esta índole, aunque profundamente racista, no es algo nuevo, si bien parece anclado en un pasado en el que la comunidad romaní era víctima de un escarnio social mucho más acusado. No obstante, encaja con el incremento de conductas antigitanas detectado en toda España, y del que alertan en la Fundación Secretariado Gitano (FSG). «Lo de poner carteles así es algo que hace tiempo que se ve en otras partes del país; suele ser para intentar evitar robos, bien porque se crea que la referencia a los gitanos disuadirá a posibles ladrones que no lo sean, bien porque se piense que los propios gitanos, al leerlo, no actuarán contra los suyos», relatan fuentes cercanas a dicha entidad. Suponiendo que haya algo de verdad en cualquiera de ambas hipótesis, no deja de ser una práctica enraizada en el prejuicio; incluso, podría ser constitutiva de un delito de odio. Así lo advierte Víctor García Ordás, director regional de la FSG, que apela a la responsabilidad de la empresa responsable de la obra. «Si no lo han hecho ellos, el encargado de obra debería dar aviso y retirarlo cuanto antes; puede ser algo grave, así que lo registraremos como discriminación y daremos parte a la promotora«, advierte.