
Las agrupaciones Kop’a Vino, Los Gijonudos, Los Tardones, Los Restallones, Xareu nel Ñeru y Os Brasileiros do Xixón protagonizan la segunda y última sesión del certamen, que volvió a abarrotar el Teatro Jovellanos
Con gritos y vítores. Así acompañó el público del repleto Teatro Jovellanos a las charangas que tenían turno de actuación ayer domingo.
Con la presencia obligada de la Sardina ‘Perlamari’ y sus acompañantes; Agustín Fernández (Alberto Rodríguez), el presentador del universo antroxeru, con su grupo de Escenapache -las gemelas Tologordo, ‘Mis’ y ‘Sipi’ y ‘Mis on Imposible’; su maléfica madre, Tina Álvarez; su prima, África, y el cantante de moda ‘Qué Galvana’- echó a rodar la segunda tanda del XXXVIII Concurso de Charangas, sin dejar de lado sus introducciones desternillantes y los hits más majaderos.
Kop’a Vino, Los Gijonudos, Los Tardones, Los Restallones, Xareu nel Ñeru y Os Brasileiros do Xixón, mostraron sobre las tablas del teatro sus letras y coreografías.
El mundo azteca, con sus ‘guardianes del tiempo’, surgió con los de Kop’a Vino, que dieron caña recordando el apagón y la subida de la luz: «saltó el contador, otra subida más clavada…». No olvidaron tampoco los recortes en educación, ni el olor que desprende la nueva central térmica: «Oh, dioses del maíz, qué ye esti tufu en Llangreu, paez que están friendo la atmósfera…».
«Somos camaleones, cambiamos de color, no todos somos grises como el túnel del Negrón». Esa estrofa pertenece a una de las coplas de Los Gijonudos, unos camaleones muy críticos con el precio de los pisos y, sobre todo, con el uso de los móviles: «vuestra vida detrás de a una pantalla… Guardar el móvil y mirar hacia delante… Ven al prao, planta el culo, disfruta…».
‘The Tardons’, o lo que viene a ser lo mismo, Los Tardones, convertidos en jugadores y animadores del futbol americano, rememoraron el significado del mundo de las charangas, lo que hace sentir pertenecer a una de ellas: «diez minutos de acción, una vida alrededor…», cantaban, no sin dejar de lado las dificultades que tuvieron este año para ensayar, criticando muy mucho a «lo americano» vociferando: «odio al que presume de la fiesta americana, y en Gijón se queja de cualquier chorrada… Americano no me quiero llamar».
Al futuro regresamos con Los Restallones, y su actuación comenzó con los añorados Marty y Doc, de ‘Regreso al fututo’, a los que vimos en el mismísimo escenario del Jovellanos hablando de coches eléctricos que «cada poco explota uno», o de que, como ahora no hay discotecas, se liga de otra manera: «ahora no haz falta conoces pa ligar, hazse por Tinder…». Críticos fueron también con la molestia que parece que producen no solo al ensayar las charangas, sino la música de las orquestas en las fiestas de prao. ¡Vamos, lo que es dejar títere sin cabeza!
Y si unos centraron su actuación en el pasado, otros, como los de Xareu nel Ñeru, lo hicieron en el futuro. Aunque, eso sí, sin resistirse a enfundarse en un buen disfraz de vaquero preparado para un rodeo salvaje, donde recordaron las guerras y sus diferencias: «los yanquis y Occidente miran para otro lado si muere un palestino, y no un ucraniano…», para seguir: «¡Trump, Trump! Cuatrero, siempre miente… Detesta al diferente».
Intensa letra y actuación que suavizó otra gran charanga, Os Brasileiros do Xixón, que con gladiadores adornados con sus miles de plumas de colores, nos metieron en el Coliseo, pero gijonés, que tiene, según sus las letras tarareadas: «Aceras mal limpiadas, la estación toda olvidada, en el barrio Portuarios la humedad nunca acaba. La basura en las esquinas, farolas que no iluminan, los parques de los guajes piden una renovación».








