CCOO y UGT instan al Principado a que «dé soluciones» para la conflictiva conversión de la térmica en una central de quema de biomasa, paralizada tras la admisión del recurso de la Coordinadora Ecologista; los populares, por su parte, exigen «respuestas y acción»

Hoy por hoy nadie, salvo los más temerarios, osaría vaticinar qué va a ser, finalmente, de la central de La Pereda. La pretendida conversión de la antigua térmica en una planta de quema de biomasa lleva paralizada desde que, en enero, el Tribunal Superior de Justicia de Asturias (TSJA) admitiese el recurso presentado por la Coordinadora Ecologista, invalidando la autorización ambiental que, en un principio, había sido otorgada a HUNOSA. Unas semanas en las que, por parte del Principado, solo ha trascendido que el estudio de soluciones está en curso, y que esa tarea requiere más tiempo. Y esa falta de información y de medidas ha minado la paciencia tanto de los sindicatos Comisiones Obreras (CCOO) y Unión General de Trabajadores (UGT), como del Partido Popular (PP), principal fuerza en la oposición autonómica. Representantes de las tres organizaciones se reunieron ayer para exigir al Gobierno regional y, por extensión, a la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) que tomen decisiones cuanto antes, y garanticen la viabilidad y supervivencia de un proyecto del que depende no solo buena parte de la actividad de HUNOSA, sino también el futuro de muchos puestos de trabajo.
«El tiempo del estudio y la evaluación de la sentencia ha pasado», advirtió Ignacio Requena, secretario general de CCOO Industria, al término del encuentro, al que también concurrieron Luis Alperi, secretario general de SOMA-FITAG-UGT, y Álvaro Queipo, presidente de los populares asturianos. Porque, tal como prosiguió requena, en este momento ese mismo tiempo «corre en contra del proyecto y de la viabilidad de todo el plan de futuro de la empresa», toda vez que la conversión de La Pereda es el proyecto estrella de HUNOSA. De ahí que en CCOO reclamen «decisiones inmediatas» y un flujo de información sólido, dos peticiones compartidas por UGT. «Decir que estoy haciendo todo lo que está en mi mano está bien, pero realmente lo que nosotros demandamos en las reuniones, y no conseguimos, es saber qué se está haciendo», afeó Alperi, visiblemente molesto por el hermetismo que parece rodear la cuestión. Al fin y al cabo, concluyó el representantes autonómico de UGT, «no es un problema estanco de HUNOSA»; todo lo contrario, a la vista de que «implica a la empresa, a la SEPI, al Principado y al Gobierno de España».
Más virulento en la expresión de sus opiniones resultó Queipo. Alineado en este caso con los intereses sindicales, el presidente del PP asturiano cargó frontalmente contra el Ejecutivo autonómico, criticándole que «no informe a los trabajadores de lo que está pasando en La Pereda», lo que supone una vulneración de su «obligación moral». A partir de ahí, el diputado en la oposición puso el foco en la trascendencia del proyecto para HUNOSA en particular, y para Asturias en general. «Las consecuencias de esta sentencia pueden tener unas derivadas que afectan al propio corazón de Asturias», advirtió, recordando que, «si la térmica de La Pereda no puede quemar combustible sólido recuperado (CSR), ¿qué vamos a hacer con la basura que se acumula en COGERSA, y que tiene que convertirse en CSR para que alguien la queme?». Así las cosas, Queipo conlcluyó recogiendo el guante sindical de la petición de soluciones, y prontas. «No nos vale que el Principado diga que lo está estudiando; ya tenía que estar estudiado. Lo que le pedimos son respuestas y acción», zanjó.