CCOO denuncia que se está trabajando con índices de personal peligrosamente escasos, que la previsión de despedir a 95 profesionales no está justificada, y que se está incumpliendo el disfrute de los días libres estipulados

Las aguas reivindicativas que rompían contra ENCE se han calmado, pero la tempestad laboral se ha desatado ahora en torno a Asturiana de Zinc (AZSA). Según trascendía ayer jueves, las asambleas generales de fábrica han acordado la convocatoria de una huelga ante lo que la Sección Sindical de Comisiones Obreras (CCOO) define como una «insuficiencia estructural de personal», que compromete la seguridad y la salud laboral en la factoría asturiana. Más aún, desde la citada entidad aseguran que se ha intentado, sin éxito, iniciar una negociación «real» con la dirección de la compañía, propiedad del grupo suizo Glencore. así las cosas, los paros han sido encontrados como la única palanca de presión posible para que los directivos paralicen el Expediente de Regulación de Empleo (ERE) en curso, aumente las contrataciones y cumplan el convenio colectivo suscrito.
El sindicato denuncia que la plantilla viene trabajando «en negativo» en numerosos turnos, por debajo de las dotaciones consideradas necesarias para el funcionamiento ordinario, una situación que califica de «estructural y no coyuntural». CCOO vincula ese escenario a tasas de absentismo de doble dígito en la fábrica, a un incremento de los índices de peligrosidad y accidentalidad, a la sobrecarga continuada de trabajo, y a los incumplimientos reiterados del convenio. Eso, por no hablar del ERE en cuestión, aún vigente, que prevé la destrucción de hasta 95 puestos antes de 2030; catorce de ellos, este mismo año. Al mismo tiempo, AZSA mantiene cursos de formación para futuras incorporaciones, y realizó contrataciones indefinidas en 2025 en el departamento de Fusión, mientras amortizaba otros puestos. A juicio del sindicato, esta «contradicción» evidencia que los puestos eliminados «son necesarios». Finalmente, en cuanto al convenio, CCOO denuncia la denegación sistemática de los dos días compensatorios contemplados, especialmente en los periodos estivales, pero también en invierno, algo «inaceptable» y que ha degenerado en un «hartazgo creciente».
Así las cosas, reclama al Principado y al Gobierno central que actúen «con contundencia» y no permitan que se impulsen desde lo público infraestructuras y herramientas que mejoran la rentabilidad de la empresa mientras «se destruye empleo necesario, estable y cualificado». Finalmente, CCOO exige a la Administración que intervenga para «revertir» la situación y frenar un ERE que considera «injustificado e injusto».